El que avisa, también traiciona
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Hace algún tiempo, dijeron descaradamente y sin vergüenza alguna, “VAMOS POR TODO”. Desnudaron su estrategia por completo, como casi siempre, con brutalidad, sin desparpajos y con la pretendida impunidad que lleva su sello inconfundible.

Decirlo públicamente, a viva voz, es parte de la modalidad elegida. Ellos suponen que hacerlo de esta forma, los hace más fuertes y temibles, con propios y extraños.

Sus fervientes seguidores se envalentonan por la desproporcionada audacia de la arenga, por lo osado del desafío y por su inagotable e infinita voracidad de poder.

Pero además, declararlo abiertamente, sin tapujos, intimida a los adversarios timoratos, amedrenta a los más cobardes, paraliza a los desprevenidos y sorprende a los ingenuos.

Ellos lo sienten así, lo viven de este modo, intensamente, dando paso a paso, avanzando firmemente de acuerdo a su pormenorizado plan que han trazado para concretar cada una de sus fechorías, con una decisión incomparable.

La secuencia de gestos políticos que muestran en los hechos, los deseos de avanzar en esta construcción irrefrenable de consolidación de un poder concentrado y hegemónico, plagado de arbitrariedades y discrecionalidades, no permite lugar a duda alguna.

Pero si de algo no puede quejarse esta ciudadanía que optó por la comodidad de la postura observadora de los acontecimientos, en vez de buscar el protagonismo que permite modificar el rumbo, es de no haber sido advertido a tiempo de esta perversa intención.

Por los motivos que sean, los ciudadanos, parecen preferir este camino en el que se van sorprendiendo frente a cada avance, a cada atropello, a cada abuso, al otro, el de admitir que saben como sigue la historia.

Diera la sensación de que se sienten en una posición más confortable, bajo el esquema de la queja, haciendo una detallada crónica frente a cada aberrante suceso, y aterrorizándose en el relato, pero sin que nunca sea suficiente para decir BASTA, de un modo contundente.

El “click”, ese instante especial que permite establecer una bisagra entre el antes y el después, llega siempre, sucede en algún momento, aunque a veces puede demorar demasiado. Pero se debe ser realista, cuanto más tarde llegue esa circunstancia, menos capacidad de reacción se dispone para poner límite a los atropellos.

Es importante además, tener en cuenta, que quienes ejercen el gobierno, disponen de la totalidad de los recursos del Estado, de la suma del poder público, y fundamentalmente tienen la bendición de no disponer de pudor alguno, ni barrera moral que se interponga en ese camino para llegar a su meta.

Recién cuando se puede internalizar aquellas cuestiones que merodeaban las mentes desde hace tiempo, existe chance de poder pasar a la acción.

Pese al desenfado de quienes detentan el poder, de su escasa catadura moral, no deja de ser una ventaja que “el régimen” advierta de sus pasos. Sin embargo esto que debería ser algo positivo, es decir saber hacia dónde pretende ir el que gobierna, no es aprovechado por una ciudadanía que sigue sin resistirse con claridad.

Los poderosos, ocultan sus cartas, esas que revelan sus tácticas, las que señalan el siguiente paso, de hecho parecen tener siempre variantes casi infinitas para seleccionar la mejor según las circunstancias.

Por lo visto, han decidido no esconder el objetivo final de ese recorrido. El VAMOS POR TODO es categórico, no da lugar a otra interpretación posible, lo que lo hace transparente y predecible, pese a que la mayoría prefiera ignorarlo, o minimizarlo.

Cada paso que dan, confirma que no se trata solo de una parodia, sino del ostensible destino final de un plan de vuelo, sin escalas, oportunamente diseñado.

Cuando lo afirman, cuando dicen ir por todo, hablan de suprimir la república, de eliminar las instituciones, de aniquilar las libertades y de concentrar al poder. Ellos saben lo que quieren. Buscan la hegemonía total, el control absoluto del poder y de la vida de los ciudadanos.

En ese juego, la anulación de las libertades es secuencial y progresiva. Saben que no pueden, ni deben, suprimirlas de una sola vez, lo hacen paso a paso, una por una, y en cada caso utilizan un argumento diferente, aunque en el fondo subyace siempre el más fuerte de ellos, ese que sostiene que lo importante es el bien común, lo que implica abolir la totalidad de los derechos individuales.

Un viejo refrán dice que “el que avisa, no traiciona”. En este caso, cabría decir que “el que avisa, también traiciona”, porque el advertir sobre la inmoralidad de una decisión, no la convierte en legítima, ni en benévola, por su mera notificación.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com
skype: amedinamendez
www.albertomedinamendez.com
54 – 0379 - 154602694

Un Comentario en “El que avisa, también traiciona”

  1. Gerardo Dice:

    ———- Mensaje reenviado ———-
    De: Gerardo Martinez
    Fecha: 1 de enero de 2013 09:28
    Asunto: Re: El que avisa, también traiciona - Artículo de Opinión de Alberto Medina Méndez
    Para: Alberto Medina Méndez
    Casi el 55% de los argentinos hemos votado este gobierno para que vaya por todo. Al que no le guste, que presente sus opciones y gane las elecciones.
    martes, enero 1, 2013, 11:55 am
    De: “Alberto Medina Mendez”
    A: “Gerardo Lector Lector”
    Gerardo, lamento su lógica
    O sea que para usted lo que hizo Hitler es correcto, porque tenía mayoría ?.
    Por otro lado, la pregunta sería cuando no tengan el 55 % entonces hay derecho a que los aplasten ?-
    Me parece que usted no entiende lo que es una democracia y una republica mi estimado
    A las ordenes
    Alberto
    De: Alberto Medina Méndez [mailto:eoc.existeotrocamino@gmail.com]
    Enviado el: martes, 01 de enero de 2013 11:34 a.m.
    Para: albertomedinamendez@arnet.com.ar
    Asunto: Fwd: El que avisa, también traiciona - Artículo de Opinión de Alberto Medina Méndez
    Si es en tren de lamentarse, también lamento su lógica, aunque personalmente no considero que lo que Usted plantea tenga lógica.
    Hitler perdió la guerra y la historia fue escrita por los ganadores, quienes hicieron de este una especie de Anticristo. No voy a hacer una defensa de este personaje, con quien no comparto absolutamente nada y que la historia ha demostrado lo que significo para la humanidad, para el pueblo alemán, para el pueblo judío y para otras minorías que no son recordadas, pero que también han sido víctimas del nazismo.
    Hitler escribió Mi Lucha entre 1925 y 1928. Ganó las elecciones en 1933, es decir que el pueblo alemán que lo votó, sabía lo que Hitler y el nacionalsocialismo proponía. Luego ese pueblo tuvo que pagar con sangre ese voto: pero sabía lo que votaba, porque Hitler lo había dicho.
    Ahora bien, este intento de comparar al gobierno de CFK con Hitler, me parece que en el fondo esconde “mala leche”, como dicen en el barrio ¿Porqué no pregunta si estoy de acuerdo con Harry S. Truman, que tomó la decisión de lanzar las bombas atómicas sobre ciudades indefensas del Japón? ¿Acaso porqué fue el ganador de la guerra, y entonces ante la historia oficial Truman ha quedado como el bueno? Tanto Hitler como Truman cometieron actos criminales, la diferencia es que el primero lo dijo.
    Usted asegura que el que avisa también traiciona. Le recuerdo que la palabra traición significa quebrantamiento o violación de la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener. Por lo tanto, ser leal a una idea, que fue expuesta antes y fue apoyada por la mayoría, no es traición. Lea la plataforma electoral del Frente para la Victoria, y verá que no se traiciona lo allí enunciado. Fue por ello que la votamos, para que siga haciendo lo que prometió. Tal vez Usted quiera tener un presidente como aquel que en su campaña prometió que iba a ir fabrica por fabrica, levantando las cortinas de las mismas que estaban cerradas para poner nuevamente en marcha el país, y que durante su gobierno no solo no abrió ninguna fabrica sino que llevó al país a una de las mayores hiperinflaciones de la historia. O tal vez prefiera tener como presidente a alguien que durante su campaña electoral prometió la revolución productiva (hay un libro firmado por él en referencia al tema) y el salariazo, y luego desguazó el Estado y llevó al país a uno de los índices de desocupación mas altos que se han registrado. O tal vez prefiera un presidente como aquel que decía que iba a ser el médico, el maestro de los argentinos, y que empezó y terminó su gobierno con muertos en las calles argentinas.
    Decía al inicio que si es en tren de lamentarse, también lamento su lógica. Porque de las preguntas que hace, pareciera que quien no entiende lo que es una democracia y una república es Usted ¿De dónde saca que a quien no tiene hoy mayoría se los está aplastando? La oposición puede expresarse libremente, en los medios de comunicación, en las calles, en las plazas. Lo lamentable es que es una oposición destructora, no constructora. Simplemente hay odio, no ideas. Y le recuerdo que cuando esta oposición tuvo mayoría parlamentaria, no hizo nada. De lo único que pueden jactarse es de haber dejado a un gobierno nacional sin Ley de Presupuesto ¡Triste jactancia!
    Lo dijimos, y consecuentes con ello, trabajamos para construir poder popular, de manera tal de poder seguir avanzando en la construcción de una Argentina mejor para todos. Cuando los medios de comunicación pertenecientes a las grandes corporaciones, cuando los comunicadores serviles a estas corporaciones, cuando los políticos fracasados en sus gestiones nos dicen que todo está perdido, nosotros ponemos nuestro corazón para seguir construyendo, con alegría, esa Patria / Matria que nos cobije a todos.

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