Mucho por hacer
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Terminó la elección. Los resultados ya están disponibles, para los numerosos análisis que abundarán por doquier, intentando explicar lo inexplicable en muchos casos, y sobredimensionando ajustados triunfos en otros.

Se hablará de cómo sigue esta historia, de las presidenciales y de los candidatos en carrera. Las especulaciones provinciales proyectaran futuros gobernadores y las internas partidarias se empezarán a jugar, desde ahora, para definir los futuros alineamientos.

Pero aún queda mucho por profundizar si se pretende entender lo importante, lo significativo, lo trascendente. Es tarea compleja, pero tal vez sea el modo de no quedarse en lo superficial, en lo anecdótico e irrelevante.

Lo conclusión mas importante es que hay MUCHO POR HACER. Después de todo lo que se dijo, y de lo que se seguirá diciendo, es tiempo de trabajar. Porque muchos de los que ganaron, lo lograron solamente porque fueron elegidos como el mal menor, como la opción que menos insatisfacción generaba al votante. No fueron seleccionados como el mejor intérprete del pensamiento popular. En los más de los casos, surgieron de un minucioso proceso de descarte al que sobrevivieron luego de muchas cavilaciones.

Cientos de miles de votantes, tal vez algunos millones de sufragantes, solo OPTARON. Buscaron el mejor modo de expresar su bronca e impotencia. Ellos intentaron encontrar un canal que viabilice tanta indignación. Esos votantes solo USARON a las listas y a los candidatos de ciertos partidos, porque posibilitaban una forma de rechazo, un concreto modo de aproximarse a la mas genuina expresión ciudadana.

Frente a tanto político, a tanto partido que CREE usar al votante, los utilizados fueron justamente ellos, los dirigentes y la corporación política toda. No generan entusiasmo, sino únicamente circunstanciales simpatías, como modo de mostrar quienes son los que NO gozan del acompañamiento popular.

Los apropiadores de votos, esos que suponen adhesiones que no tienen, que viven del “voto prestado” pero se ufanan de contar con apoyos mayoritarios, son los que hacen las lecturas mas retorcidas, esas que mejor se ajustan a sus deseos pero que poco contacto tienen con el mundo real. No toman nota de que solo han sido una herramienta.

Es que la democracia numérica que vivimos, sigue siendo anémica, débil, frágil, renga y muchas veces patética. Los argentinos, solo tratamos de sostenerla en pie, como podemos, como sabemos. Pero aún nos falta aprender como hacer para colocarla en el lugar que corresponde, para poder enorgullecernos de nuestro sistema de vida.

La sociedad, la inmensa mayoría de la gente, sigue repudiando a los políticos y despreciando a “la política”. Con cada elección no mejora la imagen de la clase dirigencial. Muy por el contrario, se desprestigia progresiva y sistemáticamente. Campañas políticas obscenas por su contenido y formas, con despliegues económicos ofensivos, trasladando votantes como ganado y humillándolos en el proceso, con muestras cada vez más creativas de un clientelismo que sigue mutando, son solo una parte de un abanico de aberraciones morales que no generan NINGÚN respeto.

Terminó la elección y empezaron los análisis. Pero lo cierto es que la gente espera que esta elección anticipada, que apeló a zancadillas legislativas, discursos manipulados y cronogramas burlados, ahora cumpla con el supuesto rol anunciado. El adelantamiento de los comicios, se justificó en la idea de enfocarse en darle dura batalla a la crisis internacional y amortiguar el impacto local de este sacudón financiero. Veremos que de todo eso sucede, y cuan canalla ha sido el argumento.

Es tiempo de dar vuelta la página. Los “oficialismos” nacionales, provinciales y municipales, los que están en el poder, tienen mucho por ajustar y hacer, demasiadas cuestiones sin resolver, la mayoría de ellas mal diagnosticadas y peor encaradas.

Los cargos “públicos” que ocupan son para cumplir funciones y no para vivir concentrados en las obsesiones del poder, como muestran diariamente en sus acciones.

Los opositores, tienen mas responsabilidades incluso. Ellos se llenan la boca con la crítica fácil, que es certera para la estocada, pero difusa para la propuesta concreta. No han demostrado, aún, su capacidad de construcción. Sigue esa deuda pendiente.

Ellos, los que pretenden el poder, aspiran a “venderse” como los triunfadores en muchos distritos, y por ello tienen mayores responsabilidades. Construir una propuesta alternativa inteligente para la sociedad. Eso que no consiste en juntar votos, ni lograr meros acuerdos electorales circunstanciales. Deben empezar a trabajar desde ahora, sin esperar la renovación parlamentaria. La tarea es YA y el trabajo legislativo no precisa de espera alguna, porque muchos son legisladores y pueden dar el puntapié cuando decidan, para demostrar que REALMENTE quieren modificar rumbos, como dijeron.

En definitiva, los oficialistas tienen que ocuparse de ejercer la gestión para la que fueron elegidos alguna vez. Los que están del lado de la oposición deben dar muestras claras de que pueden hacer algo más que quejarse. Construir una oferta seria para la ciudadanía. Lograr un poco mas que una “bolsa de gatos” de la que se pueda sacar algo en limpio de ellos, y no solo triunfos electorales esporádicos que se consumen en si mismo.

Pero es la sociedad la que tiene el desafío más complejo. Debe hacer un esfuerzo importante para no llegar al próximo turno electoral y tener que OPTAR. La desidia cívica, el desapego por la política, el poco compromiso ciudadano entre tantas actitudes negligentes, son algunos de los ingredientes que nos hacen llegar en cada convocatoria electoral a esta situación reiterada de seguir optando y no poder elegir jamás.

Los argentinos, tenemos que replantearnos mucho y hacer algo para no reiterarnos en esta macabra historia de OPTAR por lo menos malo, de descartar alternativas mediocres para quedarnos con “lo que hay”. Precisamos esa PROFUNDA autocrítica que le pedimos a la política, pero que no somos capaces de hacer acerca de nosotros mismos.

La ausencia de dirigentes y partidos que nos representen adecuadamente tiene que ver con lo que los ciudadanos NO hacemos. No se puede despertar siempre unos meses antes de cada elección y pretender que otros hayan hecho el trabajo que no hicimos en nuestro rol de protagonistas del sistema democrático. Esa irresponsabilidad ciudadana, es el caldo de cultivo ideal para la dirigencia que tenemos.

El resultado electoral es, por ahora, anecdótico. Detenernos en ello, y seguir enganchados en la disputa de poder puede ser un vano ejercicio que mezcla lo lúdico con lo intelectual. Mientras tanto, oficialistas, opositores y ciudadanos tenemos un panorama por delante de esfuerzos permanentes. La verdad es que TODOS tenemos mucho por hacer

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
Corrientes – Corrientes – Argentina
www.albertomedinamendez.com
03783 – 15602694
Skype: amedinamendez

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