Un gobierno de incapaces
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Los argentinos tenemos una gran facilidad para la opinión y tambien para la critica. Es sabido que nos consideramos expertos en fútbol, política, terrorismo, economía y si nos apuran un poco, tambien presumimos saber sobre medio ambiente o desarme nuclear.

Lo cierto es que entre tantas afirmaciones y comentarios, uno de los clásicos es la persistente queja sobre el accionar de la clase dirigente, sea esta sindical, eclesiástica, política, deportiva o empresaria.

Cada vez que sucede algo en este país, no importa que sea, no interesa demasiado de que temas se trate, aparecemos los argentinos en un café, en un medio de comunicación, en un pasillo, en nuestra actividad laboral cotidiana, o simplemente en una comida familiar, opinando alegre y críticamente sobre lo que sucedió, buscando responsables, pensando en alguna paranoica confabulación que siempre nos perjudica, lapidando a uno o varios de los culpables del incidente que sea.

Bienvenido sea el derecho a opinar, a discutir, a debatir. Sirve, vaya si sirve, nos diferencia del resto de las especies vivientes en este planeta, y nos permite ejercitar nuestro intelecto. La democracia como sistema nos posibilita esa libertad de conciencia y el ejercicio de nuestra libertad de expresión es tal vez aquel derecho que mas debemos preservar.

No obstante ello, recorriendo la historia política de este país, de cada provincia y de muchos municipios; siempre que hablamos de políticos y gobernantes, nuestros juicios de valor son críticos, las mas de las veces duros, muy duros.

Sabemos que esta sociedad no esta conforme con sus dirigentes, no cree ni en la política, ni en los políticos, y hemos escuchado tantas veces hablar de la incapacidad de los mismos para llevar adelante la tarea que se les ha encomendado, que ya casi no llama la atención esa afirmación.

Desde el año 1983 en el que hemos recuperado la democracia en estas tierras ( para no remontarnos mas atrás ), nos ha pasado de todo, desvaloración de la moneda, recesion, inflación, corrupción, crisis de todos los colores, etc..

Lo cierto, es que mas alla de la innegable recuperación de “ algunas “ libertades, mucho sigue igual; los servicios de salud siguen siendo insuficientes e ineficaces, la educación publica sigue en crisis permanente y tiene los mismos problemas que décadas atrás, el tan trillado desarrollo económico se ha tornado inestable, incierto y especialmente inequitativo; la justicia sigue siendo lenta, ausente muchas veces y paradójicamente injusta; la seguridad es cada vez mas un valor escaso y la ineficacia y silencio en las soluciones se hace evidente dia a dia; no tenemos un rumbo internacional y nos debatimos en permanentes idas y vueltas, la institucionalidad democrática no goza de credibilidad popular y solo perduran las instituciones desde lo formal. Como se verá, ha pasado mucho tiempo pero poco ha cambiado REALMENTE.

Estoy entre los que creen que ESTE, el actual ( y tantos otros que pasaron ) es un GOBIERNO DE INCAPACES. Lo dije, lo escuche, lo converso a diario, es realmente un gobierno de incapaces.

El problema es que esa clase dirigente a la que muchas veces le endilgamos el casi monopolio de las responsabilidades acerca de lo que nos sucede, esta conformada por aquellos que eligieron ser parte de esta historia, quienes decidieron que ocuparían esos lugares, o simplemente su vocación los convoco.

Sigo pensando que se trata de un “ gobierno de incapaces “. Exactamente así es la historia, porque estas personas que hoy nos gobiernan en cada lugar, es decir en el sindicato, en el club, en la política municipal, provincial o nacional, o en cualquier otro ámbito han sido el producto de “ nuestra incapacidad”, la de cada uno de nosotros, la de aquellos ciudadanos que hemos decidido, delegar nuestros derechos, resignar nuestras libertades, no participar, ni comprometernos con lo que sucede a nuestro alrededor.

Evidentemente SOMOS INCAPACES y por eso tenemos un gobierno de incapaces. Por que pretendemos que ESA clase dirigente actúe con inteligencia, cuando nosotros no lo hemos hecho ?, por que suponemos que serán buenos en lo suyo, si no los conocemos adecuadamente, o peor aun, conociéndolos los hemos elegido, por acción o incluso por omisión ?. No es acaso esto pedir algo que no hemos sido capaces nosotros mismos de brindar ?.

Creo que es hora de la autocrítica, en realidad siempre lo fue. Si no nos gusta lo que nos pasa, si no estamos de acuerdo con como han construido ( o destruido ) los demás, pues comprometámonos a formar parte de nuestro propio gobierno, seamos activos participantes de nuestra cotidianeidad, donde sea, alli donde nos podamos sentir útiles, formados, preparados. Tomemos la rienda del tema que nos preocupa, no sigamos delegando aquello en lo que no hemos tenido el resultado esperado.

No importa donde sea, en el barrio, en el trabajo, en el club, en la política, en el deporte, en la religión. Seamos nosotros los protagonistas del cambio y dejemos de quejarnos,

Lo que sucede en realidad, es que si no lo hacemos, si no somos capaces de comprometernos y reemplazar esa constante habilidad para la critica despiadada, por una comprometida y responsable actitud de construir nosotros mismos, seguiremos teniendo UN GOBIERNO DE INCAPACES.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
Corrientes – Corrientes - Argentina
03783-15602694

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