Papeleras y curtiembres. El camino de la dignidad
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Nuestro país ha ingresado al profundo debate de la defensa de la vida, la protección del medio ambiente y la preocupación por la extinción de ciertas especies. Esto se puede leer como una esperable maduración del debate social y político de nuestra comunidad, pero me permito ser algo escéptico al respecto.

Seria bueno que esto no fuera una simple ilusión, pero en un país en el que las papeleras como estas, existen hace mucho tiempo sin que se hayan escuchado demasiadas cuestiones al respecto, en el que tenemos tambien curtiembres por doquier, parece al menos curioso este multitudinario movimiento.

Quisiera creer que esto tiene que ver con una genuina preocupación por la vida humana y no por un burdo panfleto ideológico anti-empresa, o anti-inversión extranjera.

Lo que sucede es que en la sociedad donde cada mes el consumo de tabaco se lleva muchísimas vidas, en el país en el que los accidentes de tránsito son una de las causas de muerte mas importantes y donde las enfermedades cardiovasculares lideran las estadísticas fatales empujadas por hábitos de vida vinculados al sedentarismo y una dieta inapropiada, resulta al menos llamativo que nos preocupe la vida que presumiblemente las papeleras dañarían, al punto tal de ocupar dia a dia los titulares mas importantes de los medios de comunicación.

Pareciera que esta sociedad tiene mas que ver con la autodestrucción programada y racional que con la defensa de la vida con la que pretende embanderarse en estas horas. Sin embargo es un fin loable y por eso hay que apoyarlo. Luchar por la vida siempre es valido, y no se necesitan demasiadas razones para hacerlo.

Querría pensar que existen buenas intenciones en quienes se niegan a la instalación de las papeleras en el Rio Uruguay o al incipiente tema de las curtiembres en Corrientes y en cuanto emprendimiento puede provocar daño a la sociedad toda. Seguramente esto es así, las buenas intenciones deben de abundar. Tambien existen los dirigentes “profesionales” a los que poco les importa la vida de los entrerrianos, correntinos, la extinción de especies y el daño ecológico, y que mas bien están siendo protagonistas de OTRA historia, esa que tiene que ver con el promovido conflicto internacional, la de ganar espacios en la prensa, lograr que estos temas se instalen en la sociedad y por sobre todas las cosas imponer sus ideologías de lucha contra la globalización, los países desarrolladas y cuanto signo de despliegue pseudo-capitalista intente brotar en estas naciones.

El tema es serio, la ecología y el medio ambiente importan…. y mucho. Una sociedad civilizada tiene que protagonizar sus decisiones y sus líderes, convocar a un debate serio, ese debate que esta vez ni se asoma. Cortes de rutas y puentes, autoritarios discursos, consignas simplistas como “NO a las papeleras” y “Cáncer o empleo”, un conflicto con naciones hermanas, reuniones poco transparentes de representantes del poder municipal, provincial y nacional, con lideres ambientalistas, no parecen ser el camino mas apropiado.

La sociedad tiene el deber de “comprometerse” con el problema, pero tambien con la solución, de lo contrario no sirve. Nadie mágicamente aportará la solución, y es sabido que si se quiere resolver, si existe real vocación por lograrlo, se resuelve. Para ello hacen falta verdaderas convicciones, intención de dialogo y vocación por encontrar el camino, ingredientes todos ellos que, sinceramente, hoy no aparecen por ninguna parte.

Cierta prensa esta haciendo lo suyo, aportando en esa misma línea de distracción a las soluciones, fogoneando actualizados odios, viejos rencores, construyendo como tantas otras veces antagonismos infantiles donde se enfrentan héroes y malvados.

Seamos serios, aca no hay buenos ni malos, sinó solamente seres humanos responsables y una importante cantidad de irresponsables de un lado y otro, que privilegian el panfleto a la discusión superadora.

No estamos seguros de si el conflicto se superara. Sí creemos que, como tantos otros quedara en el olvido, nuevamente habrá vencedores y vencidos, unas empresas que lograran instalarse a pesar de todo, o simplemente no lo conseguirán por la presión de grupos.

De lo que podemos estar seguros, es que la sociedad, después de este pobre e infantil debate no habrá superado el desafío de discutir este tema con seriedad, porque cuando todo haya pasado, nos quedaremos, como tantas otras veces, en la anécdota. Se habrá discutido acerca del empleo, de las papeleras, de la salud y del daño ecológico, pero seamos honestos con nosotros mismos, habremos hecho bastante poco por cambiar la historia profunda que nos enmarca.

Si pretendemos ser serios, no debemos ser funcionales al primitivo juego de tanto burdo profesional de la corrupta militancia nacional e internacional. Entre los fundamentalistas antiglobalización y los oportunistas gobernantes que defienden ciertos intereses económicos a los que otorgan discutibles privilegios, nos están minando intencionadamente el camino a la verdad.

No nos privemos de la posibilidad de un debate racional. La busqueda de soluciones puede y debe hacerse en la consecución de objetivos que contemplen y hagan compatibles la vida, el desarrollo, pero por sobre todo el sentido de la verdad. El camino lo debemos recorrer con dialogo, tolerancia y respeto por el pensamiento ajeno, de lo contrario cualquier solución no sirve porque lo que lo hace a la dignidad humana no es lograr los objetivos sino como se recorre ese camino.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes – República Argentina

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