La Reforma que esperamos, la de las conductas políticas
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Luego de muchos meses de idas y vueltas los diputados correntinos completaron el trámite legislativo que dio paso a una nueva reforma constitucional en esta provincia.

Dicen que las encuestas dan cuenta de un categórico apoyo de la ciudadanía a esta reforma constitucional. Es muy probable que sea cierto.

Lo que resulta aun más seguro, es que los correntinos queremos una REFORMA con la que soñamos hace tiempo; la de las conductas políticas. Es posible que el apoyo popular a este cambio sea prácticamente unánime, casi como la votación de la última sesión de los diputados que consagró la necesidad de la reforma.

La norma aprobada permite inferir que tendremos profundos debates sobre cuestiones que impactan en la vida de todos. Justicia, educación, desarrollo, régimen municipal, serán algunos de los más significativos temas.

La unanimidad de nuestra clase política local en la votación parlamentaria ha sido evaluada como un signo de madurez, pero para aprobar esa asignatura hace falta algo más que circunstanciales consensos de dudosa legitimidad.

Es cierto que esperamos una reforma. Se trata de aquella que involucra a las conductas de la clase política. Querríamos presenciar debates en los partidos acerca de los temas que son objeto de la reforma, que sean transparentes discusiones acerca de que cambios pretendemos para esta, nuestra tierra, y que deseamos los correntinos para nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Sería extraordinario que los partidos políticos convoquen al debate mas profundo, conformando foros abiertos, sin restricciones, discutiendo cada asunto con los diferentes sectores de una sociedad que quiere lo mejor para sí, pero que no siempre encuentra espacios para el intercambio de ideas.

Lamentablemente ese escenario parece poco probable, más bien resulta sencillo imaginar una secuencia de reuniones, asados, charlas de café, encuentros en oficinas publicas y despachos de funcionarios, llamadas telefónicas en pos de objetivos bastante menos relevantes para la posteridad.

Es triste decirlo pero en los próximos meses asistiremos a una reforma constitucional que pudiendo ser histórica, estará plagada de especulaciones partidarias para la construcción de posibles alianzas, bajo la sombra de la conveniencia electoral de estar con unos o con otros, de la lucha por los lugares en las listas, de si vamos juntos o separados, de si fulano es leal o es traidor, de si este sector de tal partido viene con los propios o se va con los ajenos, de si se debe ser fieles a una consigna o a otra. Mera conveniencia de pragmatismo electoral bastante alejado de la alta política.

La renovada y siempre sensible cuestión de la reelección del máximo mandatario provincial, del actual, del pasado o del próximo, será otro escollo que dividirá a muchos, a leales de desleales. Solo tendremos discusiones personalistas, apostando a ambiciones personales, de gente que espera ganar terreno en sus partidos, de perfilarse mejor para la próxima elección legislativa, para la interna mas cercana, o para pulsear públicamente acerca de que partido debe tener mas poder en el reparto interno de posiciones gubernamentales.

La reforma constitucional se viene, ya es un hecho, pero si las FORMAS de hacer la política NO CAMBIAN estamos frente a una edición mas del desacreditado proceso que apunta solo a reforzar modelos vigentes más que a reflexionar sobre el futuro de nuestra comunidad.

Ojala pudiéramos pensar que la dirigencia política local se animará a la mas esperada de las reformas, a ese cambio que nos haría realmente libres y diferentes. A riesgo de pecar de ingenuos, es necesario que le podamos abrir la puerta a ese sueño, y que al mismo tiempo seamos los ciudadanos los que podamos exigir en el marco de la democracia mas calidad en el debate, mas transparencia en las posiciones publicas, para que la Convención Constituyente no sea una caja de sorpresas donde nuevamente nos encontremos con el inadecuado uso de esa herramienta tan noble como peligrosa.

Los correntinos tenemos que recorrer el camino de hacernos responsables de lo que nos pasa. Está en nosotros generar los cambios. Queda claro que nos disgusta la forma de hacer política de esa dirigencia que tiene mucho de las viejas mañas del tradicional clientelismo, que comulga con el discurso único a tal punto de coincidir plenamente en la votación que promueve la reforma, encontrando extrañas coincidencias impensadas en otros tiempos no tan lejanos.

Estas parecen sostenerse mucho en la forma de hacer política. Con sus matices todos parten del mismo escenario porque cada uno HOY está pensando en lo mismo; conformación de listas, cargos, internas partidarias y de frentes, mezquinas especulaciones electorales de corto y mediano plazo.

Resulta difícil tener posición tomada sobre cada tema que formará parte de la agenda de la próxima Convención Constituyente. Pero sobre lo que podemos estar mucho más seguros es que, es tiempo de no ser cómplices, ni espectadores pasivos de lo que se viene. Sería un buen momento para empezar por la reforma de las conductas políticas.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Argentina.

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