El agua: el coraje de debatir
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El servicio de agua potable es tal vez uno de los más sensibles para la sociedad. El solo hecho de que hablemos del elemento vital ( el agua ) hace que se aparezcan las mas profundas creencias, prejuicios e ideas acerca del tema.

Existe en la actualidad una importante corriente de opinión favorable a la reestatización. En esta provincia tambien se empieza a gestar esta visión. La misma encuentra su justificación en el no siempre eficaz y controvertido proceso de privatizaciones argentino. A la predecible caída de los monopolios estatales, ha sucedido la concesión de servicios a empresas privadas por un plazo casi siempre generoso en años, bajo la figura de la exclusividad en las prestaciones, carteras de clientes cautivos y el bloqueo a cualquier tipo de competencia en cualquier segmento.

En este país el agua es un bien público y lo que se ha delegado parcialmente, en algunos casos, es la gestión al sector privado. Hablar de reestatización en este marco ya nos lleva a cierta contradicción, porque la responsabilidad sigue siendo pública a través del control que asumen los oportunamente creados organismos de control que nacieron a la par del proceso privatizador.

No se puede desconocer tampoco, que el no siempre transparente proceso de concesión al sector privado ha generado algún nivel de desconfianza sobre todo por la escasa participación de la sociedad en la decisión y en el armado de las formas de esos acuerdos contractuales lo que les ha quitado transparencia y por lo tanto credibilidad.

Nadie puede seriamente, en estos tiempos, discutir acerca del evidente fracaso del Estado en la gestión de este servicio. Corrupción, ineficacia, altos costos operativos, exceso de personal, han sido solo algunos componentes de una fórmula tan perversa como inequitativa.

En las ultimas semanas parece haberse reinstalado en Corrientes esta discutible idea por la que el Estado debiera recuperar la gestión del servicio de agua. Es difícil evitar pensar que quienes fomentan esta perspectiva tienen creados intereses para combatir ideológicamente al capital privado ( salvo al propio obviamente ). Podrían estar persiguiendo, en buena parte de los casos, intereses personales para generarse prestigio de gurúes, y porque no, alguna renovada función publica al frente de novedosos organismos estatales.

Si tanto preocupa a cierto sector estatizador los incumplimientos del monopolio privado con el contrato original, pues es plenamente valido intentar presentaciones judiciales que den cuenta de ello. El sector privado y una secuencia de funcionarios públicos al frente del Ente Regulador tendrán que explicar seguramente sus responsabilidades. La dirigencia política aportara tambien su visión, porque si existieron las cuestiones apuntadas, habrá que explicar si fue un “olvido” o ausencia de coraje, por ser generoso en ambos casos en los conceptos.

El sector privado monopólico ha hecho avances respecto de aquel modelo de gestión pública que conocimos en otras décadas y que aun persiste en muchas ciudades de este país. No hay que viajar muy lejos de aquí para ver la gestión estatal de provincias hermanas.

La sociedad tiene cierta justificada reacción contra todo lo que sea impuesto y producto del abusivo ejercicio de la autoridad. El monopolio público es un exponente de esa visión autoritaria. El monopolio privado tambien. Ambos molestan y cada vez mas.

La escasa libertad de elección que tenemos los usuarios nos revela porque sentimos que nadie desea firmemente brindarnos un buen servicio a un costo adecuado. El sector privado no tiene el incentivo clásico de un competidor que puede quitarle a su cliente. Es como que se concentra especialmente en que los vaivenes políticos no deriven en una opinión pública que termine reclamando la estatización.

El debate, ya lo dijimos en alguna nota anterior, no nos puede llevar a elegir entre monopolio publico o estatal. Solo una visión sesgada, claramente interesada, puede pretender encerrarnos en esta falsa opción. Las alternativas no son, el corrupto e ineficiente monopolio público o el “privilegiado e insensible” monopolio privado.

Si realmente tenemos la necesaria honestidad intelectual debemos estar abiertos a un debate mas desprejuiciado, menos fundamentalista y especialmente mas participativo y democrático.

No necesitamos iluminados que nos digan lo que tenemos que hacer, ni que decidan por nosotros. Somos una sociedad con la capacidad de analizar, de evaluar alternativas y de escuchar acerca de otras experiencias tan tangibles como exitosas que recorrieron otros caminos menos estructurados.

El agua potable en el mundo civilizado y porque no en nuestro país, tiene una historia mas vinculada al sector privado que al publico. Nació sin monopolios, sin restricciones y fundamentalmente sin negativos prejuicios ideológicos.

La otra historia del agua.

Pocos los saben, pocos quieren contar esta otra historia. Algunos, conociendo prefieren ocultarlo para que a nadie se le ocurra evaluar esa posibilidad.

Un informe que tiene renovada actualidad y cuyo titulo fue Proveedores independientes de agua en América Latina - El sector privado alternativo de servicios de agua, da cuenta de una importante nómina de pequeños proveedores independientes en varios países de América Latina: Argentina ( vaya paradoja ), Bolivia, Colombia, Guatemala, Paraguay y Perú. Este estudio analiza algunas ciudades en las que los proveedores privados atienden a aproximadamente el 25% de la población local.

Estos proveedores independientes ofrecen muchos servicios, mostrando una gran diversidad de tamaño y estructura de su propiedad. Los más pequeños incluyen desde redes fijas ( suministro por tubería ) que prestan servicios a un total de 14.000 hogares hasta proveedores móviles ( camiones cisterna ), que proveen a domicilios e instituciones. Muchos pequeños operadores también ofrecen “agua con valor agregado” en forma de hielo o agua embotellada, en bolsas, filtrada y con sabores. Estos proveedores casi siempre funcionan sin financiamiento externo, con escasa supervisión y poco apoyo gubernamental, ofreciendo servicios que son de buena calidad y a precios razonables, incluso inferiores a los de empresas de servicios públicos, respondiendo además con eficiencia a las exigencias de los usuarios.

La cobertura es buena dependiendo de la cuidad y el país. En Santa Cruz, Bolivia, las únicas proveedoras de agua potable para el millón de habitantes son las cooperativas y nunca han existido empresas municipales, públicas ni privadas. En otro ejemplo los proveedores privados de Córdoba en nuestro país, son responsables de entre el 10% y el 15% de los servicios de agua, lo que cubre a una cantidad aproximada de 38.000 hogares. En Asunción, Paraguay, 400 aguateros han invertido más de u$s 30 millones para entregar servicios a 75.000 hogares y han recuperado plenamente los costos operativos y de inversión.
El informe concluye aportando algunas recomendaciones, entre las que vale la pena destacar que “ los donantes internacionales, los financistas y los encargados de temas del desarrollo deben considerar el valor de este “sector privado alternativo” a la hora de emprender grandes inversiones en el sector del agua “ y que “ los gobiernos nacionales y locales deben revisar sus normas y reglamentos con el fin de abrir las puertas a los proveedores independientes, permitiendo al mismo tiempo la competencia “
No debemos los correntinos buscar muy lejos otras experiencias. En las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Misiones, por solo nombrar algunas, tenemos testimonios que desmienten las teorías del monopolio natural, las supuestas escalas y volúmenes que hay que alcanzar para que el negocio sea viable. Son, en muchos casos, eficientes prestadores, a costos similares o menores que los que conocemos, con el agregado de un alto nivel de participación popular en las decisiones y apostando al esfuerzo mancomunado, cooperativo de individuos que no se han dejado llevar por prejuicios ideológicos, ni por prebendarios y mezquinos intereses.

Animémonos a explorar otros rumbos. No nos enganchemos en falsas opciones. Debemos recorrer el apasionante mundo del mercado, de seres humanos respondiendo las genuinas demandas de sus conciudadanos. No queremos monopolios, eso ya esta claro. Queremos competencia, elegir, opinar y participar. Nada que venga de la mano de la imposición y la fuerza nos hace plenos. El problema es complejo, las soluciones seguramente también. Solo resta tener el coraje de debatir.

Alberto Medina Méndez
03783-15602694
amedinamendez@gmail.com
Corrientes - Argentina

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