El razonamiento económico de los que gobiernan
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La línea de acción de nuestros actuales funcionarios esta inmersa en una visión ideológica tan peligrosa como perversa. Tipo de cambio artificialmente sostenido, política monetaria inflacionaria, presión fiscal desproporcionada, intervencionismo en el mercado ( cada vez en mas rubros ), control de precios bajo mecanismos de intimidación a empresarios, negociación estatal de los salarios, tarifas publicas congeladas a través de mecanismos de compensación. En síntesis, una economía manipulada para satisfacer una visión, probablemente bien intencionada, pero indefectiblemente perjudicial para la sociedad.

Una noticia reciente nos puede ayudar a visualizar mas claramente como razonan los funcionarios actuales. No se trata de lo que hacen, sino de cómo piensan y como creen que funciona la economía.

Un decreto que sirve como muestra.

El anuncio oficial afirma que con el fin de mantener el congelamiento tarifario y cubrir los mayores costos del último aumento salarial otorgado a los choferes, el Gobierno creó un nuevo esquema de compensaciones para los colectivos de la región metropolitana que elevará los subsidios anuales al sector del autotransporte de pasajeros a $ 1.240 millones.

La norma toma forma a través del poco republicano recurso del decreto de necesidad y urgencia. Concretamente significará para las empresas que prestan servicios urbanos y suburbanos en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, un incremento en las compensaciones económicas del orden del 50% en el subsidio que vienen cobrando por cada vehículo en actividad. Pasaran así del valor actual de $ 3.000 mensuales por colectivo a un subsidio promedio de $ 4.500 por cada unidad que pongan en las calles.

Este nuevo régimen de compensaciones solo beneficiará a las líneas de colectivos de la región metropolitana, no así a las empresas provinciales y municipales del resto del país que no tendrán acceso a estos subsidios.

El argumento que el Gobierno utilizó para justificar esto desembolsos para las compañías de ómnibus fue que “la política de compensaciones constituye una adecuada herramienta para limitar el impacto sobre las tarifas de los incrementos de costos que ha experimentado el sector, evitando que esto repercuta en la economías de los sectores sociales de menores recursos”.

Es importante también decir que conjuntamente con la creación del nuevo esquema de subsidios, el decreto convalidó otras medidas. Por un lado la Secretaría de Transporte gestionará ante el Banco de la Nación Argentina la instrumentación de líneas especiales de créditos para que las empresas puedan renovar sus flotas mediante la compra o leasing de unidades. Por otro lado, las líneas de ómnibus podrán ponerse al día con las multas pagando sólo el 25% del castigo económico que marcan las infracciones.

Queda claro como se razona desde el Gobierno.

Este simple ejemplo muestra como se analiza la economía desde las esferas gubernamentales. Alguien diría, “hacen bien en evitar que el trasporte público aumente sus precios. Después de todo utilizan este servicio gente que trabaja, sectores sociales que deben luchar a diario contra la pobreza”. Parece un fin loable, tal vez lo sea. Lo que no se quiere ver es lo que significa el hecho de que el gobierno decida subsidiar una actividad de la economía, en este caso el transporte en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

El subsidio SIEMPRE supone la transferencia de recursos de un sector de la sociedad a otro. Los dineros que el Estado invierte no los obtiene del cielo, no los inventa, tienen un origen claro. El Estado se financia con endeudamiento, con emisión monetaria o con impuestos. Así las cosas cuando el Gobierno subsidia, lo que hace es quitarle recursos a alguien para entregárselos a otro, con el obvio y asumido costo operativo que implica la participación del Estado en esta transacción.

La ilusión política de algunos dirigentes, se ampara moralmente en que se le está quitando recursos a los ricos para ayudar a los mas pobres. La siempre presente intención de parecerse a Robin Hood rodea estas acciones y deposita un aura de bondad sobre quienes deciden de esta manera.

Las políticas redistributivas gozan de buena prensa y además tienen un renovado consenso social. Lo cierto es que con este tipo de decisiones, se hace exactamente lo contrario a lo que se predica, se transfiere recursos de los sectores mas postergados de la sociedad, hacia los que tienen oportunidades. No es cierto que se ayuda a los pobres, se ayuda a los privilegiados.

Estos $ 1240 millones anuales significan que TODA la sociedad, en este caso los del interior y los de la Capital, los que alguna vez viajaron en un ómnibus y los que NUNCA subieron a un colectivo ni lo harán, los que tienen trabajo y los que no, los que residen en una ciudad y los que viven en el campo, contribuyen “solidariamente” para que empresarios de dudosa capacidad, choferes sindicalizados y usuarios del distrito con ingreso per cápita mas alto del país, sigan disfrutando de la ventaja de los favores de gobernantes iluminados.

Hagámoslo corto y simple. Cada argentino contribuye con $ 32 anuales para que este sistema de transporte metropolitano no incremente las tarifas a los usuarios, para que esos empresarios sostengan su negocio y para que los choferes puedan disfrutar de ese aumento que consiguieron con negociaciones tan sindicalizadas como manipuladas.

Es solo un ejemplo. No es para tomarlo al pie de la letra. Es solo para que la próxima vez que escuchemos hablar de que una tarifa no sube, que se acordó congelar un precio, que se obtuvo una mejora salarial con la participación gubernamental, sepamos que no es neutro. Alguien lo paga. Lo mas probable es que seamos todos, fundamentalmente los que menos tienen.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes - Argentina

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