La opción que garantiza continuidad
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Desde hace algunas semanas se habla de la probable candidatura a Presidente de la Nación del ex - Ministro de Economía Roberto Lavagna.

Existen quienes ya opinan que esta sería una alternativa para enfrentar, con cierta chance electoral, al actual presidente de la Nación en su eventual intento de reelección en el 2007.

Hasta la aparición de esta noticia, se analizaba en los círculos políticos como evolucionaría la partidocracia nacional en ese camino que permitiría abandonar definitivamente el bipartidismo histórico de radicales y peronistas.

Esa maduración suponía girar hacia opciones con un fuerte partido de centro izquierda que representara a las modernas socialdemocracias enfrentando a otra variante igualmente sólida de centro derecha que proponga versiones más cercanas a las sociedades abiertas y republicanas.

Esta alternativa electoral, con el liderazgo de Lavagna, gozaría del evidente apoyo de ciertos sectores hoy enfrentados con el oficialismo, al que le reclaman mas república, mas división de poderes, mas libertades, menos intolerancia y mayor pluralismo.

Con el avance de esta opción, Argentina estaría encaminada hacia un debate que nos hace retroceder como democracia. Si las ofertas electorales que plantea la sociedad de estos tiempos, a mas de un año de la elección presidencial, implica discutir mas o menos libertad, mas o menos república, mas o menos tolerancia, significa que estamos discutiendo casi el “abc” de nuestra constitución, los principios centrales de la democracia que ya recuperamos hace mas de 20 años.

Este debería ser tiempo de discutir como salir de la pobreza, como posicionarnos en el mundo, que proyecto de Nación pretendemos para nuestros hijos. El debate merece ser mas profundo, pero resulta evidente, que los últimos acontecimientos muestran que vamos a plantearnos solo si queremos un presidente con mayor o menor pluralidad, un gobierno con mas o menos participación, un estilo de confrontación o de diálogo

Lo que cae de maduro es que la gente en su inmensa mayoría esta de acuerdo con esta forma de conducir la economía. Es como que eso esta asumido como positivo, como un valor, y por lo tanto resulta intocable.

Una economía con alto control estatal, con variables manipuladas desde el poder central con un federalismo cuyo régimen fiscal perverso lo hace inviable, son algunas de las características centrales de este modelo que maquilla nuestra joven democracia, pero que no cambia su esencia, sino solo sus operadores circunstanciales.

Los problemas mas profundos de nuestro país no tienen que ver con las figuras mesiánicas que supimos conseguir, idolatrar y luego fustigar para repetir el ciclo invariablemente. Las raíces reales pasan por entender que la economía y la política son dos caras de una misma moneda. Pretender dialogo, tolerancia, respeto, democracia y participación en una sociedad cuyo lenguaje económico IMPONE, SOMETE, ABRUMA, AHOGA, PRIVILEGIA, OTORGA PRERROGATIVAS es indudablemente una abierta y absoluta contradicción.

Por eso, cuando se dice que Lavagna puede ser candidato a Presidente para enfrentar a Kirchner se esta diciendo claramente que la idea es NO cambiar el modelo económico porque estamos maravillados de este crecimiento que NO nos tiene como únicos protagonistas en el planeta. Hay que entender que el mismo se apoya sobre cuestiones coyunturales y no sobre reales cambios de nuestras estructuras productivas.

Ojala pudiéramos animarnos a discutir los grandes temas. Convengamos que es mas cómodo creer que ya lo logramos, que el camino al éxito económico con crecimiento y eliminación de la pobreza ya esta iniciado. La verdad es que no estamos en esa línea.

Lamentablemente esto es solo una ilusión. Otra más. Argentina tiene demasiados temas pendientes de resolver como para que esta recuperación sea la consecuencia genuina de políticas económicas acertadas.

Podemos elegir si enfrentar esta realidad ahora tomando decisiones como sociedad. Podemos dejarlo así. Solo debemos tener presente que el no hacerlo ahora tiene un costo y que el mismo se pagará mas tarde o mas temprano.

Por eso, no debemos engañarnos a nosotros mismos. Las elecciones de esta democracia aritmética que practicamos en países como el nuestro, muchas veces plantean opciones. Esta vez, todo se encamina aparentemente a que tengamos que optar entre dos versiones que implican matices de lo mismo. En definitiva, estilos sutilmente diferenciados de una misma forma de ver el país. Estamos frente a la opción que garantiza continuidad.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes – Republica Argentina

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