La parodia del debate educativo
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El Gobierno Nacional ha convocado, a través del Ministerio de Educación, al promocionado debate que apunta a la redacción de la NUEVA ley educativa.

En el mensaje del Presidente y del Ministro dice textualmente “se requiere una ley que sepa interpretar las opiniones, deseos y sueños de la gran mayoría de los argentinos y argentinas. Sólo así lograremos que el cumplimiento de sus objetivos se constituya en una verdadera política de Estado“

Existe una abismal distancia entre estas estimulantes palabras de convocatoria y la perversa forma de proponer el debate con inofensivas jornadas de reflexión.

Con diagnósticos sesgados, un cuestionario orientador, que induce mas de lo que orienta, y con esa evidente falta de interés por la participación ciudadana, esto es solo una parodia.

Es inviable pensar en que la comunidad participe si no se instrumentan los canales adecuados. No resulta seria la mecánica propuesta. Nadie puede discutir en libertad con diagnósticos ya escritos, con temarios cerrados o con ejes previamente estructurados.

La actitud del Gobierno Nacional es decididamente intimidante. Es una verdadera muestra de lo que los gobernantes opinan acerca de la inteligencia de los argentinos. Esta claro que se subestima la capacidad de la sociedad para discutir, aportar, analizar la realidad y, mas aun, proponer soluciones.

Si el Presidente y el Ministro entienden que la orientación ideológica, el perfil conceptual y las consideraciones deben ser éstas que plantean y no otras, pues manos a la obra, a redactar el proyecto, elevarlo al Congreso Nacional y que los legisladores voten. Después de todo, es la metodología a la que ya estamos habituados con tantas otras cuestiones de idéntica magnitud y en las que parece que la discusión social no resulta necesaria.

Dadas las conductas de los actuales gobernantes no parece demasiado sorprendente este menosprecio por la sociedad y su capacidad de discernimiento.

Tan criticable como lo anterior, aparece la actitud cómplice de los gobiernos provinciales y de sus brazos ejecutores, los ministerios de educación. Cuando una idea no es buena, simplemente no debe ser aceptada. Resulta, al menos curioso, que la TOTALIDAD de los gobiernos provinciales, adhieran al diagnostico, a la mecánica y se sometan tan mansamente a este procedimiento tan perverso como hipócrita.

Pretender que creamos que la inmensa mayoría de los argentinos adherimos al trazado de ejes de discusión, debates orientados y diagnósticos lineales, es realmente muy infantil. Asumir que la totalidad de los gobernantes provinciales comulgan con la misma visión, es tambien demasiado ingenuo. Parece que sostener convicciones en este país es difícil. Evidentemente tiene precio, y es elevado. Después de todo, somos solo un “simulacro” de país federal, en el que las provincias no pueden expresarse de modo diferente sin, al menos, aceptar el riesgo de verse perjudicadas a la hora del arbitrario y cotidiano reparto de recursos y favores.

Si el Ministerio nacional determina diagnósticos, temario y calendario, estamos por mal camino. El federalismo a esas alturas ya fue, como dicen los jóvenes. Queda claro tambien que están quienes lo pisotean, y aquellos otros que lo dejan pisotear. Las responsabilidades están compartidas, de eso tampoco hay dudas.

Es difícil creer que los gobernantes ( nacionales y provinciales ) esperan ansiosos una masiva participación de la sociedad. En todo caso, no se ha visto acción suficiente al respecto que muestre ese supuesto interés, tantas veces declamado pero en tan pocas oportunidades ejercitado.

El debate educativo es innegablemente necesario. Suponer que los docentes pueden aportar su visión en jornadas de reflexión como las propuestas, es poco serio. La participación de los educadores es vital, nadie puede desconocerlo, pero la temática merece algo mas que voluntaristas encuentros formales.

Siempre que se habla de educación, suponemos que es territorio exclusivo de quienes la brindan. Por momentos, se siente que la docencia tiene cierta propiedad sobre el sistema educativo y que solo ellos pueden proponer los cambios esperados.

Los principales protagonistas deben ser los padres, las familias de los destinatarios finales del servicio educativo. Son los grandes olvidados, los que no tienen el medio, la forma, los que jamas son consultados.

Este debate solo los tiene previsto en la letra, pero de ninguna manera la sociedad esta involucrada. No existen canales para ello, y seamos honestos, a ningún gobernante le interesa demasiado que alguien patee el tablero con ideas demasiado revisionistas. Después de todo, si el debate tuviera como conclusiones algunas diferentes al pensamiento oficial, se volcarían esas inquietudes en el proyecto final ?. Honestamente, parece mas sencillo creer que esta todo preparado para que las cosas se den tal cual lo previsto. Los “borradores” del texto legal, están a la orden del día. En este contexto, este debate educativo es una gran farsa y no se puede esperar mucho de ello. Solo mas de lo mismo.

Los objetivos son importantes, pero lo que aporta dignidad es la forma de obtenerlos. No queremos vivir otra frustración haciéndonos expectativas que no están a las alturas de las posibilidades. Aceptémoslo, esto es solo otra parodia.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes - Argentina

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