Hablar sin saber ni entender
  Imprimir Artículo Imprimir Artículo   Comparte este artículo Comparte este artículo    Comente este artículo

El siempre renovado conflicto en Medio Oriente ocupa hoy el centro de la escena. Tal vez con una inusual intensidad se percibe que la situación supera en esta ocasión los límites habituales siendo su gravedad aun mayor.

Lo que viene sucediendo en esa parte del mundo, tiene una historia que se remonta mucho tiempo atrás. Los protagonistas, e incluso los mismos expertos, no se ponen de acuerdo respecto de cómo y cuando empezaron a gestarse las razones que explican este presente.

Lo cierto es que interpretar adecuadamente los acontecimientos, haciendo una lectura apropiada de lo que ocurre, evaluando cada acción, resulta muy complejo.

No es el espíritu de esta nota analizar el conflicto, ni mucho menos hacer predicciones acerca del futuro del mismo y de sus implicancias en la región y el mundo.

Sí, preocupa, esta ya acostumbrada actitud humana, que en estas latitudes se torna mas que frecuente, que consiste en “hablar sin saber ni entender “.

Por eso, cuando no se sabe, cuando no se entiende, se exterioriza, se verbaliza, aquello que nace de los más profundos prejuicios, asignando valor de verdad a aquello que suponemos cierto.

El más profundo antisemitismo, el odio a occidente, a Estados Unidos y sus aliados pasados y presentes, a las formas de vida de los países que se han desarrollado y muchas veces interfieren en la vida del resto de las naciones, se mezclan reemplazando a la razón, a la información y al análisis.

Los resentimientos acumulados, los fracasos vividos como sociedad, la incapacidad para resolver nuestros propios problemas como comunidad, nos llevan muchas veces a recorrer los caminos de las presunciones, de la construcción de realidades inexistentes basadas en leyendas sobre el pasado de dudosa compatibilidad con el mundo concreto.

La siempre efectiva propaganda del terrorismo internacional pretende convertir actos criminales propios de delincuentes comunes, en la siempre justificada lucha por los ideales.

No se trata pues de descubrir quienes son los buenos y quienes los malos. No se trata tampoco de justificar aquello que resulta difícil de explicar. Se trata de estudiar, entender, analizar e intentar opinar sin caer en la siempre fácil trampa que nos propone la ignorancia, el argumento superficial y la muchas veces simplificada actitud de buscar culpables metiendo a credos, ideologías, sociedades, comunidades y dirigencias en la misma bolsa.

No descubrimos nada diciendo que no todos son lo mismo, que existen quienes son capaces de analizar la realidad sin la necesidad de buscar culpables según el bando que genera el acto.

Los medios de comunicación no siempre aportan en el sentido correcto. Algunos titulares, a veces con la intención de resultar inofensivos, otras claramente jugando el rol de una pretendida posición en la cuestión, no suman, ni ayudan a brindar claridad. No siempre informan, y las mas de las veces estimulan a una sociedad que además de acarrear sus propias interpretaciones tambien se siente alimentada por ese inoportuno titulo periodístico que genera mayor confusión.

Algunos medios se han cuidado al menos de no utilizar el conflicto de Medio Oriente como la repetida fórmula que posibilita desviarnos de los intereses cotidianos, ni fomentar el odio entre sectores de la sociedad. Alimentar el rencor, promover la agresión como una forma de comunicarse no nos ayuda a quienes vivimos aquí y tenemos profundos problemas pendientes de solución.

Ya tenemos bastante provocación cotidiana con la permanente predica de nuestros lideres locales que intentan dividirnos a los argentinos dia a dia, buscando fantasmas y encontrando enemigos nuevos en cada jornada.

No debemos jugar este juego de improvisación popular. No nos sirve ni para entender lo que sucede, ni para mostrar lo mejor de nosotros mismos.

La indiferencia de cierto sector de la dirigencia nacional no hace más que sumar incertidumbre y forma parte de un discurso tan hipócrita como descomprometido. Nuestra evidente tibia lucha contra la violencia, la ausencia de una clara posición contra las dictaduras y el terrorismo internacional bajo todas sus expresiones, la adhesión a líderes poco democráticos de nuestros políticos más populares, es un permanente foco de alerta, al que habrá que prestarle mas atención y no pasarlo por alto. El silencio tambien dice mucho. No juzgar de la misma manera a unos u otros, evaluar los hechos según de donde provengan, no nos acerca a la justicia, mas bien nos aleja bastante de la verdad.

Tenemos la oportunidad de informarnos, preguntar y aproximarnos a la realidad dejando de lado nuestros propios prejuicios. Es probable que no encontremos la verdad, pero al menos, recorrer este camino intentando entender, nos hará mas dignos permitiéndonos desterrar ese triste ejercicio de condenar a cualquiera por su color, por su origen, por su pasado o simplemente por su visión.

El odio no nos lleva a ningún buen lugar. Alguna vez lo entenderemos. Mientras tanto, intentemos ejercer el sano hábito de no hablar sin saber, ni entender.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes – Republica Argentina

Escriba su comentario







Volver

programa_de_radio

bannerblog

Union Editorial

banners-facebook2