Funcionarios caprichosos que no entienden el mercado
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Días atrás últimos días el Gobierno anunció su plan de impulso al crédito hipotecario. Es evidente que algunos funcionarios de alto rango tienen una visión particular sobre la cuestión de fondo. El Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, afirmó que “los bancos tienen mucho dinero en sus arcas” y dijo también que deben “ponerlo al servicio de la comunidad”.

Esta claro que el Gobierno insiste en apoyarse ideológicamente en esa corriente de pensamiento que favorece el rol activo del Estado en los asuntos cuestiones económicas. Asi las cosas, han decidido, en esta oportunidad, intervenir fuertemente en el mercado financiero para que el mismo lleve adelante acciones tendientes a fortalecer el crédito para la vivienda.

Existen en nuestro sistema, bancos privados y públicos. La razón de ser de quienes se declaran defensores de la banca estatal, es justamente esta que sostiene la necesidad de un costado social en la aplicación de fondos.

Resulta peligroso económica y políticamente pedirle al sector privado que cumpla roles que no le son propios. Mucho mas aun cuando esa inquietud proviene de los que tienen que supervisar el funcionamiento de un sistema financiero cuya historia muestra muchos altibajos con cíclicas perdidas de confianza y pactos incumplidos con sus clientes.

Los bancos toman depósitos en el mercado por los que ofrecen el pago de una compensación adicional para que luego sean devueltos en un plazo previamente acordado los montos originales con sus respectivos intereses.

El negocio de un banco no consiste en “atesorar” como sugieren algunos funcionarios. Si ese dinero no se presta y a una tasa superior, no existe negocio bancario posible. Al menos no del resultante de esa diferencia de tasa entre lo tomado como depósito y lo prestado.

Si el sistema financiero no presta y no responde a las expectativas de los funcionarios y porque no, de una sociedad que pretende mucha liquidez, mucho dinero disponible, habría que plantearse algunas preguntas.

Está el mercado convencido de que la inflación esta controlada ? Cree acaso la sociedad que podrá devolver lo que se le presta ? Estamos convencidos los argentinos de que estos años de bonanza económica son interminables ?. Creemos que no estamos expuestos a una crisis ? Las bases de este desarrollo económico son sólidas o solo son el resultado de una devaluación que nos coloca con circunstanciales ventajas competitivas ? La siempre voraz actitud fiscal del gobierno actual no tiene impacto alguno ?. La omnipresente señal que brindan las esferas gubernamentales en relación al cambio repentino de las reglas de juego que aportan su cuota de inseguridad jurídica, no son acaso un tema a tener en cuenta ?

Las respuestas a algunas de estas preguntas probablemente expliquen porque si los bancos disponen de dinero, no lo prestan como el gobierno pretende.

No se trata ya de la voluntad de unos pocos iluminados y sus caprichos respecto de lo que ellos consideran el correcto funcionamiento de las variables económicas. El mercado no responde irracionalmente. Solo da respuestas a lo que intuye como transparente y en base a las expectativas que le generan el futuro y el comportamiento presente de algunos indicadores. Pretender que el sistema financiero responda sin tener en cuenta algunas cosas que pasan a diario es desconocer el funcionamiento mas elemental del mercado.

No solo la acción gubernamental merece ser observada con especial cuidado. Tambien ciertos representantes de la corporación bancaria que quieren que el Estado subsidie la tasa de los nuevos créditos hipotecarios para que el costo del dinero sea menor al actual preocupan con sus declaraciones.

No hay dudas de que es un fin loable que se concrete el objetivo de que los inquilinos puedan convertirse en propietarios. Pero no hay que confundirse. Los fines pueden ser nobles y los caminos estar viciados de errores e injusticias.

Cuando el Estado cree disponer del monopolio de las mentes brillantes y de esa supuesta inteligencia para determinar prioridades, enfrentamos riesgos de dejar de lado otras cuestiones y fines tan significativos como justos.

Apostar a privilegiar el crédito hipotecario con medidas de promoción de parte del Estado, significa abiertamente dejar de lado otras posibilidades tales como prestamos individuales, para comprar bienes de capital, para nuevos emprendimientos, para el consumo cotidiano, para resolver problemas de salud, para hacer turismo, para proyectos de infraestructura, para el desarrollo de negocios no convencionales, para el comercio exterior, etc.

El dinero no se multiplica por los berrinches de un funcionario. Es un bien escaso, como casi todos, y por eso tiene precio. Cuando se interfiere en el mercado lo que se hace es decir SI a este tipo de operaciones y NO a estas otras. Creer que esto tiene impacto neutro es desconocer los mas elementales principios del sistema económico.

Las tasas no son bajas como producto de la férrea voluntad de funcionarios y banqueros. Responden a cuestiones bastante mas objetivas; como la emisión monetaria, la inflación, y fundamentalmente, el riesgo que involucra recuperar lo prestado.

Se puede subsidiar, pero eso SIEMPRE significa transferir recursos de un sector a otro. En general los beneficiados son los que tienen otras posibilidades y los perjudicados la inmensa mayoría de la sociedad que no accede al crédito y que esta fuera del sistema porque no tiene un empleo regular. Todo va en el mismo sentido. Funcionarios que no entienden el mercado y una sociedad que, cada vez mas, profundiza esa brecha entre quienes pueden y quienes no tendrán chance alguna de formar parte del mañana.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes – Argentina

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