Empresarios o “buscadores de privilegios”
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A medida que el tiempo ha transcurrido la sociedad ha permitido que el sentido de ciertas palabras pierda su verdadero valor.

Cuando en nuestras comunidades se habla de “empresarios”, mas aun cuando quienes pertenecen a las esferas gubernamentales los mencionan, vinculándolos a acuerdos o simplemente para vociferar sus mas contundentes criticas, no se refieren en realidad a ellos.

La actividad empresarial supone asumir riesgos. Es el arte de convertir sueños en realidad. Concretarlos significará generar oportunidades, económicas y de realización personal, a quienes se animaron a dar rienda suelta a lo imposible.

Esa actitud audaz ha permitido los mas impresionantes descubrimientos, constituyéndose en el principal impulsor del desarrollo económico.

Sin embargo, la creciente participación del Estado en las decisiones sociales, ha hecho nacer una moderna forma de hacer negocios. Se trata de los “buscadores de privilegios”, esa ya no tan novedosa casta, que en mayor o menor medida, han proliferado en casi todo el planeta. En casos como el de nuestro país, estos personajes, lejos de ser la excepción, apuestan a ser la regla.

Son potenciales señores feudales. Se han enriquecido al amparo de normas redactadas “ a medida “, concesiones de servicios públicos o monopolios legales, instalando sobre si “ un aura” de inversores de riesgo, promotores de la expansión y el empleo.

El Gobierno, en cualquiera de sus estamentos, sin importar partidos o supuestas ideologías, se ha ocupado de darles entidad, sentando a muchos de ellos a las mesas de negociación, haciéndolos formar parte del protocolo, promoviendo además su asociatividad corporativa.

Este grupo de poder, este pseudo - empresariado, ocupa la mayor cantidad de los primeros lugares del ranking de fortunas personales y familiares en paises sub-desarrollados económica y moralmente. Muestra nuestro retraso como sociedad y explica en buena parte, esa recurrente imposibilidad de generar lideres genuinos.

La presencia de estos mariscales del lobby, hay que plantearla claramente. Seria injusto meterlos en la misma bolsa que los cientos de miles de emprendedores que producen, a diario, el verdadero cambio en nuestra nación.

No debemos aceptar tan mansamente que bajo el rotulo de EMPRESARIOS, se mezcle a los “mendicantes de favores públicos”, a los “profesionales del tráfico de influencias” que deambulan por los pasillos gubernamentales, con esos genuinos emprendedores que le ponen día a día el cuerpo al mercado.

Es tiempo de reivindicar la siempre pisoteada cultura del trabajo y del esfuerzo. Esa que representa a los verdaderos empresarios, a los que poseen esa audacia que les permite soñar e ir por mas, generando empleo sustentable. Hablamos de esos soñadores que solo pretenden obtener el favor del mercado, sirviendo a sus clientes, brindando lo mejor de si, sin poner reparos cuando se trata de sumar horas de tareas, diseñando estrategias para que cada cliente no los abandone y renueve su elección.

Es hora de brindar el justo homenaje a ese empresariado que no tiene prensa, que rara vez recibe grandilocuentes premios o invitaciones del poder formal. Son ellos la principal esperanza de cara al futuro, que tenemos en estas sociedades.

Profesionales, gente que aprendió sus oficios, idóneos, comerciantes por instinto, emprendedores natos, seres humanos que no le temen al riesgo, abandonando en muchos casos la comodidad de la supuesta seguridad de un empleo, para sumarse al vertiginoso ritmo que impone trabajar sin garantía alguna.

Las caricias del poder tienen su seducción. Descubrimos poco diciéndolo. Algunos hombres de negocios, cayeron en esas trampas vulnerando sus propios valores, logrando superar sus contradicciones morales, encontrando justificaciones a sus conductas en argumentos superficiales.

Tienen el poder económico. Llevan adelante vidas plagadas de ventajas materiales, pero jamás tendrán el reconocimiento de la sociedad, ni siquiera de sus pares. Obtuvieron la compensación económica pretendida, pero los medios elegidos no les brindara la legitimidad que también enriquece el espíritu.

La inmensa mayoría de los argentinos, de los verdaderos merecedores del termino EMPRESARIO, no han cedido, ni entregado sus banderas.

Esos emprendedores, esos hombres y mujeres que la pelean a diario, desde los mas pequeños a los mas grandes, desde los intuitivos a los que encaran sus negocios con profesionalismo, tendrán siempre la oportunidad de mirar a los ojos a sus seres queridos con la satisfacción de haber recorrido el camino adecuado, ese que los enaltece y que les permite ser EMPRESARIOS, habiendo resistido al tentador camino de crecer desde la adulación al poder público.

Ellos son, en definitiva, los verdaderos líderes del futuro, los genuinos motores del desarrollo y la reserva moral de una sociedad que, POR AHORA, sigue en manos de un Estado cuyos principales aliados son y serán los “buscadores de privilegios”

Alberto Medina Méndez

amedinamendez@gmail.com

03783-15602694

Corrientes – Corrientes - Argentina

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