Por ahora, ganaron solo una batalla
  Imprimir Artículo Imprimir Artículo   Comparte este artículo Comparte este artículo    Comente este artículo

Estamos discutiendo sobre el derecho a la propiedad privada. Eso significa que “han ganado una batalla”. La primera.

Frente a la subestimación desde la soberbia, propia de quienes creen tener controlado el tablero, han dado grandes saltos aquellos que siempre tienen dificultades para instalar la agenda de discusión.

El socialismo local ya nos ha incorporado a este juego que sabe como plantearlo. Mientras los circunstanciales detentadores del poder pretenden repartirse los puestos y soñar con construcciones electorales futuras, un sector político tradicionalmente débil desde lo electoral, prepara las condiciones para que la sociedad suscriba una propuesta tirada al ruedo.

Una sociedad adormilada que cree que esto no pasará a mayores y que la discusión por la reforma agraria es un tema romántico, es el escenario ideal para que estas ideas avancen fuertemente.

Hoy buena parte de la comunidad, incluida la dirigencia política, cree firmemente que la propiedad privada es un valor relativo y no absoluto.

Bajo la “simpática” fachada del FIN SOCIAL de la propiedad se esconde esa manía latinoamericana de creer que un grupo de sabelotodos, puede disponer de los bienes propios……… y también de los ajenos. Se autoatribuyen el derecho a decidir que debe hacer el propietario de la tierra, en que debe invertir y como, y además suponer que siempre los terceros deben darle sentido social a la propiedad, mientras cada uno de ellos, le brinda un natural destino individualista al uso de lo suyo.

El “fin social de la propiedad” esconde, con inteligencia ciertamente, esa pretensión del progresismo de administrarlo todo, de colectivizar la propiedad, de disponer de lo ajeno como si fuera propio. Ellos SI saben lo que hay que hacer con la propiedad de cada uno de nosotros, no así sus reales poseedores. Los que se dicen defensores del pueblo en realidad creen saber mejor que los individuos como administrar lo que legítimamente cada uno de ellos ha logrado. Aquellos que invirtieron su trabajo, sus ahorros, su patrimonio, no saben lo que la sociedad precisa. Esos son sus argumentos.

Habrá que preguntarse entonces si tal fin social, realmente existe o es solo una demagógica construcción intelectual. El instituto de la propiedad privada es la base de la civilización. El socialismo NO cree en la propiedad privada, solo en el dominio publico, en la disposición de los recursos en manos de un poder planificador central. El resto, es solo táctico, pretenden claramente ir paso a paso. Aceptar el argumento de que ALGUIEN puede ser mas inteligente y solidario que el propietario legitimo de un bien respecto de su uso es tremendamente inmoral. Que nos hace pensar que no irán luego por mas. Dan pasos firmes, porque no avanzan en el aire, sino que legitiman los mismos dándoles fundamentaciones tan falaces como inmorales..

La ingenuidad de cierta dirigencia en creer que esto termina acá, que la discusión se limita a un puñado de tierras fiscales, y al siempre indefinido geográficamente acuífero correntino, es realmente un monumento al infantilismo.

La poco feliz figura del “reordenamiento territorial” no es mas que el típico formato jurídico para redactar en forma oscura aquello que parece muy moderno, pero que los socialistas saben, a ciencia cierta, les permite avanzar con sus ideas.

Van por mas. Han ganaron la primera de las batallas. NO hay que subestimarlos.

Como siempre, propietarios, que tienen ciertas dificultades para vivir en sintonía entre sus recitadas creencias y sus prácticas individuales cotidianas, parecen apoyar a estos iluminados que prometen usar con racionalidad esos recursos que el sistema de la propiedad privada no pudo hacer.

Este apoyo obviamente se sostiene sobre la base de hacer uso de la propiedad…… de otros, y no solo de la propia. Se trata de expropiar a los poderosos. Es la justificación moral perfecta para esconder ese resentimiento que subyace en aquellos que apuestan mas a la destrucción de otros que a la construcción propia.

Se confunden, en definitiva, medios con fines. Mas allá del desprecio que muchos profesan por el pensamiento de Maquiavelo, lo cierto es que terminan justificándose y avalando su visión frente a situaciones como estas. El hecho de querer despojar a ciertos poderosos, por su origen, por su cuestionada moralidad, no puede ser la razón que nos movilice a justificar expropiaciones o figuras similares que esconden idénticas intenciones. El fin no justifica los medios.

La propiedad privada es el instituto que ha logrado convivencia. El respeto irrestricto a ese derecho es lo que diferencia a las sociedades que pueden mostrar esa seguridad jurídica de la que tanto se habla y sobre la que tan poco se hace. Solo es nuestro aquello sobre lo que podemos ejercer plenamente nuestros derechos, es decir venderlo, regalarlo, usarlo como garantía, inclusive destruirlo. El resto, condicionar el derecho de propiedad es pretender que otros saben mejor que nosotros que hacer con nuestros bienes. Esta es la discusión de fondo.

No se trata de lo que vayan a obtener en esta u otra elección. De hecho aborrecen del sistema democrático. Han avanzado. Creo incluso, que mucho mas de lo que imaginaron. No miden sus éxitos según resultados meramente electorales. Sus logros están reflejados en aquellos análisis que consiguen legitimar vía el pensamiento popular, mas allá de que los adherentes a ciertas ideas, terminen votando a otros.

Vienen por lo nuestro. Ellos lo saben. No se conformarán con esto. Lograron instalar un debate frente a la distracción y pasividad de la mayoría. Desde lo táctico, han ganado solo una batalla. La sociedad aun está a tiempo. Pero para evitar que sigan avanzando tendremos que aprender algo. No se juega con fuego.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes – República Argentina

Escriba su comentario







Volver

programa_de_radio

bannerblog

Union Editorial

banners-facebook2