No aclaren que oscurece
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Culminó la campaña electoral. Se llevaron a cabo los comicios que permitieron elegir a los convencionales constituyentes de la provincia de Corrientes. Ellos tendrán la responsabilidad de sentar las bases de la redacción final de la norma máxima.

Ahora es el turno del debate y de las propuestas de los convencionales. Es la oportunidad de plasmar lo prometido en un texto que, por sus características, regirá los destinos de varias generaciones.

Muchos temas están en la agenda. Intuimos que la posibilidad de habilitar al gobernador y a su vice para un nuevo mandato ocupará el centro de las especulaciones partidarias de los próximos meses. También podemos inferir que, con los resultados electorales a mano, los analistas tendrán que hacer las lecturas mas convenientes a sus intereses para ver quienes ganaron y cuales perdieron.

Mas allá de esto que forma parte del folklore local y que es propio de los profesionales del rubro que juegan a tener poder, aun sin tener muy claro para que, lo importante es que se discutirán otros temas, algunos de los cuales son realmente trascendentes.

No es nada nuevo que la dirigencia política tiene discursos entre nostálgicos y románticos, decididamente demagógicos y hasta a veces simpáticos a los oídos de la sociedad. Luchar por lo nuestro, defendernos de los enemigos, erradicar la pobreza, fomentar el empleo y la producción, son frases tan comunes que hasta cuesta identificar quienes no las han mencionado alguna vez en sus arengas. Lo que pocas veces aparecen son las ideas concretas que expliquen COMO se lograrán concretar tantos y tan ambiciosos desafíos.

Esa ausencia de profundidad en los debates es producto de la indiscutible y evidente escasez de ideas y conocimientos específicos para resolver cada cuestión en particular. La retórica suele ser aplaudida, pero pocos realmente saben como conseguir que esas consignas se conviertan, al menos parcialmente, en un camino hacia metas tan loables como impracticables, consecuencia de esas ideas que no aparecen.

Eso explica, probablemente, porque las normas en este país son tan oscuras en su redacción, y por lo tanto generan ambigüedad a la hora de intentar interpretarlas o llevarlas al terreno cotidiano de su aplicación práctica.

Es difícil plasmar en papel aquello sobre lo que no se tiene demasiada claridad conceptual.

En los últimos años, nuestra Nación, y otras por cierto, han ingresado a esta entre frívola y moderna, tendencia a proteger lo que se ha dado en llamar “medio ambiente”.

Esto que muchos describen como una moda, esta definitivamente instalado en el discurso de esta sociedad y los políticos han decidido subirse a ese tren de alguna manera, sin percibir que el tema es lo suficientemente profundo y complejo como para abordarlo con la clásica superficialidad con la que se enfrentan otros tópicos en estas latitudes.

Es por ello, que la forma que han encontrado de abordar estas temáticas es llevar a los textos constitucionales menciones simbólicas que dejaron la sensación de que la casta política se ha ocupado del tema, cuando en realidad no lo han hecho.

La Constitución Nacional de 1994 dice en el ultimo párrafo de su articulo 124 “Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio.”

Parece que dice mucho. Quienes protagonizaron aquel hecho, lo han establecido bajo la convicción de que esto era un gran paso, porque las provincias se reservarían esos derechos. Algunos olvidan que la Constitución Nacional de 1853 era REALMENTE Federal y que los “unitarios” que siempre delegaron derechos al poder central, fueron políticos contemporáneos y no los redactores de esa norma que nos permitió nacer como sociedad organizada.

Ahora la provincia de Corrientes va por mas. Saben poco los políticos acerca de cómo resolverán sus ampulosos discursos acerca de los Esteros del Ibera, la protección del acuífero y el cuidado de los recursos naturales. Ni hablar de cómo salvaran la xenófoba actitud de expulsar a aquellos extranjeros que tienen posesiones, pero que tienen como país de origen solo a UNA Nación en particular.

Complejo brete en el que se han metido muchos de los constituyentes. Legislar sobre temas que poco conocen, habiendo emitido rimbombantes discursos y frente a la necesidad de volcar en la letra muerta de una Constitución su visión sobre la cuestión sin caer en mas contradicciones que las que ya han incurrido.

Es hora de afinar la puntería y decidir a que consideraran “recursos naturales” estos constituyentes. Las definiciones mas tradicionales dicen que “los recursos naturales son los factores de producción que proporciona la naturaleza “

Con semejante definición tendremos que ver que es lo que se quiere proteger, como haremos para compatibilizar nuestra declamada convicción de defender los principios de la propiedad privada con este contradictorio discurso de preservar los recursos naturales.

Cual es el limite de los Esteros del Ibera, donde termina geográficamente el acuífero, se expropiaran tierras, se incluirán otros espejos de agua en la provincia ?, son solo algunas de las tantas cuestiones que las oscuras redacciones a las que nos tienen acostumbrados los que poco saben de cómo resolver las cuestiones de fondo, tendrán que precisar.

Es hora de escribir sobre lo que se sabe, de volcar en el texto constitucional lo que mas se ajusta a las profundas convicciones de quienes se dicen protagonistas de la historia y hacedores del futuro de Corrientes.

Algo esta claro, a la incapacidad de muchos constituyentes para volcar ideas, aparecerá como contrapunto la inteligencia de cierto sector local que se ocupará de que las normas sean lo MAS ambiguas que sea posible. Tras esa modalidad se encuentra la perversa intención de quienes saben colarse en estas imprecisiones formales para luego de esta reforma seguir dando pasos firmes en su proyecto de colectivizar la propiedad, esta vez amparados por normas constitucionales que disfrazadas de una supuesta modernidad, les permitirán avanzar en sus creencias lejanas a la defensa de la propiedad privada.

Una redacción ambigua será el mayor éxito de quienes siguen preparándose para aprovecharse de los desprevenidos. El romanticismo de ciertas consignas son el marco óptimo. Es tiempo de cuidar las libertades. Es tiempo de preservar los derechos individuales y ciudadanos.

Se termino la campaña electoral. Ya tenemos convencionales con nombre y apellido. Ahora es el turno del texto constitucional. No le podemos pedir peras al olmo. Esperemos que a la hora de redactar, aparezcan las ideas habitualmente ausentes y que las precisiones conceptuales ayuden. No sea cosa que nuevamente debamos decir “No aclaren que oscurece”.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes - Argentina

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