Decidir por los demás
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Existe cierta inclinación de un sector de la sociedad a intentar decidir por los demás. El irrespeto por la opinión diferente, por la resolución no compartida, es lamentablemente cotidiana.

El ejercicio democrático, la tolerancia y el respeto se suponen valores de estas comunidades. Sin embargo la posición política reinante es profundamente autoritaria, imperativa, desprecia el pensamiento ajeno y, por sobre todo, lo subestima.

Buena parte de la dirigencia partidaria de estas latitudes comulga con la visión de que SABE lo mejor para su sociedad, por eso define sobre el patrimonio de cada uno de los habitantes, patrocinando la creación de impuestos, que como tales confiscan el fruto del trabajo individual.

Estamos plagados en estos tiempos de políticos que solo saben promover como quitarle recursos al sector privado, al que genera la riqueza, para luego distribuir arbitrariamente entre los que ellos suponen los mas relegados, intentando imponer un perverso sentido de la igualdad por sobre el de la libertad.

El respeto por el pensamiento divergente, se sustenta justamente en la aceptación de que no disponemos de los elementos suficientes para evaluar el porque de las decisiones ajenas. Por ello, que mejor que dar vía libre a que cada ser humano oriente su destino haciéndose responsable por las consecuencias de sus elecciones.

Apostemos a eso, a aceptar que probablemente no tengamos en nuestras manos la verdad y que el otro tiene el mismo derecho que cada uno de nosotros a decidir sobre su propio destino, aun bajo el riesgo de equivocarse genuinamente y de aprender ( o no ) de esos errores.

La visión socialista de la política actual por la cual, un grupo de iluminados gerencia los recursos, resolviendo como distribuirlos, cuanto recaudar y como imponer formas de vida. Saben que es bueno y que es malo para cada uno de nosotros. Es, sin dudas, una práctica que genera una permanente lucha entre esos personajes que solo saben administrar vidas de terceros. Así se suceden los que creen haber descubierto la industria que debemos promover, la actividad económica a la que tenemos que orientarnos como sociedad, interviniendo activamente en nuestras decisiones, torciendo el rumbo de lo que voluntariamente decidiríamos sino mediaran sus brillantes aportes.

Debemos reflexionar sobre esto. Recuperar nuestra capacidad de decisión es un trabajo arduo. La libertad merece ser ganada y para ello, es importante ponerle freno a los mesiánicos del poder, esos que creen que tienen la solución para la humanidad, cuando pocas veces pueden manejar siquiera sus propias vidas.

Cada vez que algún iluminado pretenda decirnos que debemos hacer tal o cual cosa, permitámonos pensar que, en definitiva, haremos lo que mejor entendamos para nuestras vidas, sin orientadores mágicos, y mucho menos dictadores disfrazados de democráticos dirigentes.

Si realmente ese consejo que nos brindan, esa imposición que instrumentan, es la mejor, pues surgirá naturalmente, respondiendo simplemente a las inquietudes individuales de cada ciudadano. No precisamos de gurúes, y mucho menos de emperadores. Solo es indispensable mas libertad, para que cada uno de nosotros decida, y para que cuando nos equivoquemos no tengamos el recurso siempre disponible de endilgarle a los dirigentes, nuestras propias responsabilidades, esas que muchas veces cuesta asumir y demasiado fácil lavar diluyéndolas en ese poder al que hemos delegado progresivamente, con el paso de los años, en manos de los políticos contra los que tanto despotricamos.

Tomemos las riendas de nuestras propias decisiones y no dejemos que los esquilmadores profesionales hablen de SUS obras con NUESTROS recursos. Si pretenden ufanarse de sus logros, será el tiempo de que inviertan sus propios dineros, aquellos que hayan obtenido con su trabajo…… si es que lo consiguieron. Ser solidarios con el bolsillo ajeno es la práctica contemporánea mas habitual.

Tenemos que asumir algún margen de riesgo y admitir cierta cuota de desorden, para no dejar que los que se escudan detrás del supuesto orden, sigan administrando nuestras decisiones y el fruto de nuestro trabajo.

Es tiempo de que tomemos nuestras propias decisiones y que ELLOS dejen de DECIDIR POR LOS DEMAS.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes – Argentina

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