La reforma agraria. La picardía socialista
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Finalmente, y aprovechando el desconcierto propio de una constituyente que se ha convertido en una desordenada avalancha de temas, se ha presentado en sociedad el proyecto de Reforma Agraria que ocupara tantos espacios en los medios de comunicación durante la campaña electoral que consagrara a los actuales convencionales.

Con la habilidad propia de los que usan verdades parciales para ocultar sus más profundas intenciones, se ha elegido el momento exacto para su presentación. Las comisiones se encuentran analizando proyectos de diversa índole según su temática y ante tanto desorden cabe esta premeditada propuesta.

La misma esconde la real visión de quienes pretenden una reforma mucho más agresiva y completa atacando los cimientos mismos de la propiedad privada.

El hecho de transcribir parcialmente el articulo 82 de la Constitución de la Provincia de Neuquén ( vaya paradoja por cierto ) supuesta fuente de inspiración local de un pensamiento cuyo origen excede nuestras fronteras nacionales, no es mas que otra muestra de la forma de conducirse de grupos que desean conquistar voluntades con estas metodologías tan inmorales como sus ideas.

Los autores de la iniciativa citan un párrafo del artículo mencionado de la constitución neuquina cuando dicen “La tierra es un bien de trabajo y la ley promoverá una reforma agraria integral con arreglo a las siguientes bases: a. Parcelamiento de las tierras fiscales en unidades económicas. b. Asignación de las parcelas a los pobladores efectivos actuales y a quienes acrediten condiciones de arraigo y trabajo o iniciativas de progreso social. c. Las parcelas otorgadas gozarán del privilegio del ‘bien de familia’ para evitar el acaparamiento y que se eluda la reforma agraria”

Lo extraño es que no mencionan otros incisos como el E que dice “La expropiación de los latifundios. Se considera latifundio a una grande o pequeña extensión de tierra que, teniendo en cuenta su ubicación y demás condiciones propias, sea antisocial o que no esté explotada integralmente de acuerdo a lo que económicamente corresponde a cada zona” o el F que menciona “Serán expropiados los latifundios sin explotar y las tierras sin derecho de agua que, con motivo de la realización de obras de irrigación u obras de cualquier índole por el Estado, adquieran un mayor valor productivo o intrínseco.”

Claro que las expropiaciones no suenan simpáticas, ni fáciles de justificar. Tampoco el proyecto presentado habla casualmente de estos incisos, con lo que resulta complejo imaginar si el “espíritu” de lo propuesto tiene que ver con la totalidad del texto legal inspirador o solo la parte mencionada.

En realidad no asusta mas de la cuenta, la acción de un sector que claramente tiene ideas confiscatorias y autoritarias sobre la cuestión de la propiedad privada. Es tal vez mas cuestionable los recursos políticos y la táctica utilizada, pero tampoco puede sorprender demasiado esto.

La siempre demagógica afirmación que acompaña a este tipo de proyectos expropiatorios hablando de apoyar la propiedad privada, no es mas que una siempre vigente cortina protectora para evitar dispersar a probables electores, mostrando por otro lado, la cabal actitud de no tener el coraje de hacerse cargo totalmente de lo que se piensa. Quien no puede ser honesto desde lo intelectual difícilmente pueda serlo desde otras esferas.

La propiedad privada no admite condicionamientos como institución. Se es propietario o no se es. No se puede ser propietario de algo y dejar condicionado su uso a las arbitrarias pretensiones de los iluminados de siempre.

El argumento reiterado, siempre presente es limitar la concentración de la propiedad y legitimar la propiedad privada. También se habla de planes de colonización, manejo de recursos renovables y de la creación de un registro provincial de productores. Ya no se puede desconocer tampoco la intención de prohibir la compra de tierras a extranjeros.

Mas allá de las contradicciones jurídicas evidentes de estas propuestas con la vigente Constitución Nacional, esto ataca los pilares centrales de una sociedad civilizada.

Cuestionar la propiedad y su uso, no es mas que otra forma de intervenir en la vida de los individuos. Apelar a ideologías xenófobas, además de desconocer la historia de esta nación y de cada uno de nosotros en cuanto a los orígenes que explican nuestra esencia argentina, muestran un aspecto despectivo que seguramente significará la opinión de los organismos dedicados a la cuestión discriminatoria.

En un país abierto al ingreso de extranjeros, cuya historia habla de proteger a refugiados, perseguidos y empobrecidos habitantes del planeta, dando cátedra de tolerancia, amplitud de pensamiento y humanidad, estar hablando en estos tiempos de cuestiones como estas, resulta realmente difícil de digerir.

Esta claro que este proyecto es solo el comienzo, y que no se conformarán con tímidas figuras como las propuestas.

Van por más. Vienen por lo nuestro. Cuando el socialismo avanza, no retrocede. Avalar parcialmente sus argumentos es darle paso a la colectivización de la propiedad. Hoy hablan de las grandes concentraciones y justifican su pensamiento confiscatorio pretendiendo darle moralidad a la utilización productiva de los recursos. Bajo esa retórica argumentativa se puede seguir apelando al siempre efectivo discurso de que algunos iluminados SABEN lo que hay que hacer con la propiedad ajena. Paradójicamente se trata, en buena parte de los casos, de gente que ni siquiera puede construir su propio destino económico, salvo cuando recurre al favor público. El mercado no les responde por eso se oponen a el. Imponen porque no pueden convencer genuinamente, salvo cuando ocultan sus profundas convicciones.

No podemos pedirle a los que siempre tuvieron esta perversa modalidad de hacer política que apelen a recursos mas honestos desde lo intelectual. No forma parte de su repertorio. Preocupa mucho mas la timorata actitud de quienes terminaran siendo ingenuos cómplices de este avance contra la propiedad. Generan mucha inquietud los desprevenidos de siempre, los idiotas útiles de la política, esos que se creen los ganadores pero que sirven, a veces sin darse cuenta, a los intereses de los que si saben que están haciendo y que objetivos persiguen.

Se lanzó finalmente el proyecto de reforma agraria. Es tiempo de saber claramente lo que piensa la clase política. Pronto sabremos algo mas acerca de la calidad de nuestros dirigentes. En poco tiempo sabremos con precisión si triunfarán las ideas de lo que defiendan la propiedad privada garantizando que el fruto del trabajo de cada uno de nosotros, quede en manos de los genuinos generadores de esa riqueza honrando la cultura del esfuerzo, o habrá dado otro gran paso la renovada versión correntina de la picardía socialista.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes - Argentina

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