El milagro de una oposición responsable
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Dentro de muy pocas semanas asistiremos a una lucha electoral que tiene como eje la elección presidencial que parece, a priori, casi un trámite.

Por un lado este oficialismo fuerte, que bajo el imperio de un clientelismo solidamente instalado, plagado de intendentes y gobernadores que privilegian la continuidad de sus “cajas” por sobre sus propias convicciones. Por otro lado esta opinable sensación de progreso económico que ha sido la matriz histórica para confirmar gobiernos en esta nación, son solo algunos de los componentes, de los mas relevantes tal vez, que colocan al matrimonio K al frente de los índices de aprobación ciudadana.

Cierto es que ese supuesto éxito político tiene la invalorable colaboración de una oposición desorientada, especuladora, y tan mezquina como el poder al que pretenden combatir.

Pensar que en pocos meses se va a revertir la tendencia resulta mas que ingenuo. Este es un país que tiene una retorcida versión acerca de las mayorías. Un sistema de segunda vuelta que permite a un candidato evitarla obteniendo incluso mucho menos que la mayoría absoluta.

Por ello, resulta de una inmadurez brutal la falta de claridad de objetivos de una oposición que por aspirar a lo evidentemente imposible deja de lado lo mas importante.

Hoy existe una sensación generalizada de que este avance económico solo puede sostenerlo este régimen, con clara visión autoritaria, con hechos de corrupción que hablan por si mismos, que nos ha aislado del mundo y que no parece tener autocrítica alguna. Así las cosas, todo hace pensar que la republica esta perdida y que esta forma de gobernar es un requisito para el progreso.

Vaya simplificación. Cabe preguntarse cuanto de esta responsabilidad tiene el oficialismo, cuando del otro lado, desde la oposición, se privilegian disputas estériles, protagonismos que solo podrán alcanzar un exiguo resultado en una elección que quedará como la coronación, fortalecimiento y confirmación del régimen que nos gobierna.

Ya no se trata de ganar o perder, sino de servirle en bandeja al oficialismo una victoria que ni siquiera soñaron superando, tal vez, hasta por 30 o 40 puntos a un segundo que pasara al olvido en pocas semanas y que no tendra fuerza alguna ni siquiera en el congreso.

La política es un arte, y esta claro que del lado de la oposición, no tenemos a los mejores artistas. Muchos de ellos son improvisados, disfrazados de filósofos intelectuales, pseudopatriotas, técnicos que desconocen la realidad y subestiman a un pueblo que busca desesperadamente lideres y no payasos.

La oposición perdió el rumbo hace ya bastante tiempo. Van infantilmente por el premio mayor, pero han perdido la brújula, porque no solo nos regalaran una aplastante derrota a esta porción de la sociedad que pretende recuperar lo más básico, sino que entregaran al oficialismo una victoria con la que nunca soñaron antes.

Irresponsabilidad, falta de visión política y una cada vez mas alejada mirada sobre la sociedad en la que viven los hace artífices de su propia derrota, que no tendrá ya que ver con el ridículo porcentaje a alcanzar, sino con lo que mas importa, la oportunidad histórica de recuperar la dignidad, el prestigio de hacer las cosas bien, y la grandeza, esa virtud tan ausente por estos tiempos.

Existe aun un milagro posible, que no consiste en ganar, sino en dar la digna batalla que muchos argentinos esperan. Un candidato opositor que sin ser necesariamente el mejor, el mas puro, ni siquiera el mas eficiente en soluciones, pueda contraponer un mínimo de aspiraciones que muchos argentinos pretendemos como síntesis.

No debemos pretender encontrar una plataforma común que sea el eje de un gobierno probable. No nos pondremos de acuerdo en ello en un país con tantas ambigüedades. Se trata de algo mas elemental pero al mismo tiempo importante.

Los argentinos debemos recuperar el respeto como Nación, la REPUBLICA que perdimos y que podemos redescubrir apostando a la división de poderes donde ejecutivo, legislativo y judicial convivan armoniosa pero independientemente sin esperar supremacías propias de las mafias.

Se trata de recuperar la libertad de expresión, hacer desaparecer el clientelismo como única forma de hacer política, ejerciendo nuevamente el federalismo tantas veces recitado y tan pocas veces ejercitado.

Esta claro que ya no estamos a tiempo respecto de que política podremos implementar en temas tales como seguridad, salud, educación, mucho menos en las cuestiones económicas, pero todos tenemos claro que el modelo de mas democracia, mas republica, mas libertad no pasa por la familia reinante.

El milagro es posible, pero no supone ganarle a los Kirchner. Es bastante mas realista y menos ampuloso. Se trata de establecer nuevas reglas de convivencia democrática, y para ello resulta imprescindible un grupo de partidos políticos, un conjunto de seres humanos dispuestos a privilegiar ese valor superior por sobre las utópicas chances de gobernar con modelos diferentes sin consenso evidente y sobre todo con la perversa combinación de dejar todo preparado para que los K nuevamente se salgan con la suya, esta vez incluso mas fortalecidos aun, con el riesgo que ello acarrea en términos de abusos, soberbia y atropello definitivo a las pocas instituciones que aun perduran.

Quedan pocos meses para el acto eleccionario. Pero aun existe tiempo para que ocurra algo que valga la pena. Tal vez no se pueda vencer al proyecto hegemónico representado por el oficialismo, pero es posible, que suceda algo parecido a lo esperado. Tal vez aun podamos soñar con ponerle freno republicano a las ansias de perpetuarse y de profundizar el modelo que ya conocemos. Ya no se tratara de ganarle en las urnas. Mucho menos de ungir a un Presidente de la oposición. Se trata de algo mas importante aun. Se trata de intentar el milagro de una oposición responsable.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes - Argentina

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