El FMI, el Banco Mundial y el capitalismo
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Cierta ideología desinformada a veces, prejuiciosa otras, malintencionada la mayoría de ellas, le ha atribuido al capitalismo cierta vinculación con la existencia de organismos financieros tales como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. Nuestro país es tal vez, en esto, uno de los exponentes mas fundamentalistas de esa visión.

El tema recobra actualidad habida cuenta de la, reciente y poco habitual, gira proselitista que tiene como protagonista a quien parece ser el candidato preferido para dirigir pronto al Fondo Monetario Internacional. Se trata de Dominique Strauss-Kahn quien afirmó estar dispuesto a promover el lanzamiento de una línea de financiamiento anticrisis “no tan exigente” para países como la Argentina.

Es sobre ese mismo candidato a conducir el Fondo, sobre el que nuestro país ya adelantó apoyo en su elección. Incluso el Presidente ya ha comprometido una invitación personal para que conozca su provincia en un futuro próximo.

Queda claro que en nuestro país prevalece esa mirada negativa sobre este tipo de organismos internacionales, asociándolos a la idea de que se constituya en una herramienta de manipulación económica de los países mas poderosos por sobre los mas débiles o en desarrollo.

Vulnerar la “soberanía nacional” ha sido el cargo que siempre ha sobrevolado alrededor de la imagen de estos organismos. Han ganado desprestigio a partir de poner condiciones al financiamiento ofrecido, proponiendo políticas contradictorias como aumento de impuestos para crecer.

Cabe recordar que tanto el Banco Mundial como el FMI fueron concebidos en la conferencia de julio de 1944, en Bretton Woods, New Hampshire. Al Fondo Monetario Internacional (FMI) se le fijaron responsabilidades, entre las que se destacaban las de asegurar la estabilidad del sistema monetario y financiero internacional, manejando el sistema de cambios fijos basados en oro que entonces existía, posteriormente eliminado en 1973. El Banco Mundial es solo un conjunto de organismos internacionales, cuya función principal es aportar financiamiento y recomendaciones para acabar con la pobreza mundial.

Existen a la fecha, demasiadas evidencias de la ineficiencia de estos organismos, que han aportado mas problemas que soluciones.

En 1944 se pensaba que si a un país pobre se le otorgaba recursos para desarrollar infraestructura y avanzar en otros proyectos, esa nación lograría en poco tiempo prosperidad y crecimiento. Hoy tenemos claro que esta fórmula era inexacta Lo concreto es que los recursos de los impuestos que pagan los sectores productivos de los países ricos, terminó finalmente engrosando las arcas de funcionarios corruptos de países pobres.

Así, estos organismos han servido solo como herramienta para dar paso a la opresión, las políticas impuestas y, por sobre todo, una corrupción en naciones subdesarrolladas. Los ciudadanos de esos países pobres no han recibido beneficios concretos ni proporcionales, sin embargo, por continuidad jurídica, han debido hacerse cargo de las obligaciones derivadas de esos préstamos.

El FMI ha cometido errores irreparables, presionando a países a aumentar sus impuestos, prestando al mismo tiempo, significativos montos a gobiernos y gobernantes irresponsables.

Recordemos que el FMI entrega créditos de corto plazo a naciones, y como contrapartida establece condiciones para que estos lleven adelante modificaciones en sus políticas económicas. Esto, no solo no ha contribuido a que los países logren mejoras sino que se han construido y favorecido la aparición de “adictos al endeudamiento”.

La sensación nacional de que “algún organismo” nos rescatará si cometemos errores, o que el mundo establecerá medidas para ayudarnos, hace que las decisiones que tomamos sean aun mas irresponsables.

El capitalismo nunca puede estar a favor de que unos ciudadanos ( los de los países ricos ) subsidien a otros ciudadanos ( los de los países en desarrollo ). La supuesta necesidad de someter se corresponde con gobernantes que creen que bajo la mirada iluminada de vaya a saber quien, pueden saber mejor que ningún habitante de esos países que siquiera conocen, que se debe hacer y como.

La participación de los Estados tanto los que conforman estos organismos, como los que los conducen directa o indirectamente, como así también los que reciben esos créditos y “recomendaciones” tienen poco que ver con el capitalismo y el mercado.

Es deseable esperar que tanto el FMI como el Banco Mundial, y cualquier otro organismo internacional que suponga cierta inteligencia superior al mercado desaparezcan definitivamente.

Es bueno para los ciudadanos de las naciones que financian estas aventuras. Es bueno para los ciudadanos de los países a los que se pretende ayudar y finalmente no solo no se logra, sino que se tergiversan intereses, medios y fines.

Por eso, estar discutiendo acerca de quien será el sucesor, quien conducirá el nuevo proceso, decir este me gusta y este otro no, opinar a favor de un estilo de conducción u otro, es solo escaparse del problema. No se trata de elegir al nuevo funcionario que orientará mejor sus esfuerzos. Se trata de organismos cuya existencia y continuidad ya no debería estar en discusión.

Ojala, alguna vez logremos como planeta, crear un sistema financiero global en el cual, como decía Ian Vazquez “los mercados disciplinen a los políticos, en vez de un sistema en el que los políticos siguen tratando de disciplinar al mercado”

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes - Argentina

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