Esta vez tiene razón
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El presidente afirmó días atrás que “es mentira que sea inflacionista el consumo interno”. Esta vez, hay que reconocerlo, tiene razón y mucha.

Sin dudas que quienes quieren explicar este fenómeno económico con semejante justificación incurren en el mismo error que el médico que confunde la fiebre con la causa de la enfermedad olvidando que la temperatura es un síntoma de una infección presente.

La inflación es una consecuencia de políticas monetarias erróneas y de ninguna manera puede responsabilizarse al consumo por ella.

Lo que no explica el Presidente es cual cree él y su equipo que es la verdadera causa del proceso inflacionario argentino.

Sería interesante conocer, qué y cómo piensan los economistas oficiales, ya que si supiéramos como explican lo que sucede, tal vez podríamos entender porque no se toman las riendas del asunto.

Probablemente no se trate de una omisión involuntaria. Tal vez no deseen explicar claramente que lo que llaman “política oficial de dólar alto”, es lo que nos acerca a la verdad. Resulta complejo probablemente declarar abiertamente que esto tiene que ver con la necesidad de emitir pesos, maquinita mediante, para comprar esos dólares que permiten sostener un tipo de cambio “hipócritamente” llamado competitivo.

Ese dólar alto, artificialmente sostenido permite RECAUDAR vía retenciones a las exportaciones, los fondos que engrosan “la caja” que precisa el gobierno para financiar su propio sistema prebendario y clientelista.

En este esquema, parece consistente con esa visión, escuchar a los funcionarios oficiales con la siempre presente mirada paranoica que busca culpables en un supuesto empresariado especulador que puede manejar los precios a su antojo.

Es la misma mirada que habla de concertación de precios, de empresarios que tienen fin de lucro desproporcionado, que se quieren quedar con mas de los que le corresponde. Intentan explicar la inflación como un proceso que depende de la “voluntad” de algunos. Si ELLOS quieren hay inflación y nadie puede hacer nada. Algo ingenuo, bastante infantil.

Después de todo poner la responsabilidad afuera es un viejo mecanismo humano que permite absolvernos de nuestros propios problemas.

La inflación tiene una explicación, y sus generadores están mucho mas cerca de los despachos oficiales de lo que parece. Las decisiones monetarias de los gobiernos orientadas por una visión mezquina e hipócrita tienen bastante que ver.

El monopolio de los bancos centrales y funcionarios títeres que manipulan las políticas monetarias sin criterio, constituyen la fórmula perfecta para este coctail que tiene como victimas obligadas a los ciudadanos de esta nación que observan complacientes como se destruye el poder de su moneda y se hipoteca su futuro.

Existe demasiada literatura escrita al respecto. Nadie en estos tiempos puede negar seriamente el impacto de las conductas monetarias irresponsables en los procesos inflacionarios. Ni siquiera los mas excéntricos economistas de nuestro tiempo desconocen las enseñanzas de los llamados ortodoxos. Sin embargo, los intelectuales del poder, siguen buscando en la periferia de las argumentaciones, alguna explicación que les permita minimizar lo que sucede, postergando así la solución del problema y castigando a todo aquel que tenga el atrevimiento de mencionar públicamente la verdadera causa de la inflación.

Cuando la candidata oficial, en estos días de campaña, refiere a las cuestiones económicas, inflación incluida, realmente preocupa. O desconoce lo que pasa, lo que resulta difícil de aceptar habida cuenta de la reiterada exposición de técnicos prestigiosos al respecto; o bien conociendo el problema y su origen está decidida a ignorar las soluciones para seguir disfrutando de los beneficios de la “caja” que supieron construir.

En definitiva., es cierto lo que dice el Presidente cuando afirma que “es mentira que sea inflacionista el consumo interno”. La inflación es un fenómeno monetario y la solución esta al alcance de la mano. Mientras tengamos el monopolio de un Banco Central y no podamos disfrutar del sueño de Hayek de contar con bancos que compitan en la emisión, seguiremos dependiendo de los “empleados” del poder. Esos funcionarios del Banco Central que solo esperan el día que llegue la orden que les posibilite dejar de emitir.

El folklore electoral nos obligará por ahora a escuchar los discursos que nos hablan de esa paranoia que busca culpables allí donde estos no están. Al menos así podrán desviar la atención, para que sean pocos los que pongan el oído, mientras suena la “maquinita” que fabrica día y noche esa moneda que cada vez vale menos y que es la mas absurda expresión de un pueblo que sigue creyendo en espejitos de colores.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes - Argentina

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