Existe otro camino
  Imprimir Artículo Imprimir Artículo   Comparte este artículo Comparte este artículo    Comente este artículo

Estamos transitando tiempos de procesos eleccionarios a lo largo de toda la geografía nacional.

Múltiples listas, repletas de candidatos que se postulan a diferentes cargos. Sabemos que muchos de ellos son los denominados “profesionales de la política”. Se trata de esos que viven de ella, a los que no conocemos otra ocupación que la política misma, y cuyos ingresos económicos provienen, en buena medida, de lo que han hecho en esta actividad.

Otros aspiran a ser parte de esa “corporación” y convertirse pronto en esos profesionales que ya llegaron, para prescindir de sus actividades actuales, engrosando así las filas de esa casta que vive por y para la política.

Pero sin duda alguna, en esas listas, existen muchas personas que, de buena fe, pretenden modificar la realidad, constituirse en la herramienta de cambio de una sociedad que pide mucho pero consigue poco.

Se trata esta vez de los “amateurs” de la política, que viven de su esfuerzo, de su trabajo, de empleos, profesiones y oficios que no le permiten dedicarse a esta actividad en tiempo completo. Son esos que aportan lo que pueden en trabajo, tiempo y recursos para sumar, para mejorar. Los mueve la plena convicción de que comprometerse es el camino.

Pocas veces les llega el premio. Es que las estructuras políticas cobran un “peaje” muy caro para formar parte de ellas. Se trata de declinar en las convicciones, de dejar de lado las mas férreas creencias y aceptar ese hipócrita axioma que enseña que “esta es la única manera de hacerlo”.

Hacer política en buena parte del planeta, y en nuestro país mucho mas aun, implica aceptar reglas básicamente inmorales para, paradójicamente, mejorar la vida de la gente. Vaya contradicción. Para lograr una sociedad mas justa, debemos ser inmorales parece proponer esta cuestionable tradición.

Así se recorre el invariable camino que nos lleva a destinos bastante predecibles. Poco de bueno se puede lograr, si se utilizan herramientas que involucran hacer lo indebido. Resulta al menos contradictorio, defender la democracia, declararse republicano cuando no se quiere practicar esa forma de concebir la vida en sociedad en el mas elemental circulo de asociatividad que constituye el partido del que se decide formar parte.

Tenemos derecho a preguntarnos PARA QUE se postulan todos estos hombre y mujeres ? Que esperan ? que pretenden ? Que fines los mueven ?.

Podríamos caer en la tentación de despotricar gratuitamente contra lo mas bajo de la clase dirigente. No es la idea.

Sabemos que muchos, buena parte de los que se dedican a esta actividad, solo esperan hacer negocios, vivir de esto, convertirse en definitiva en PROFESIONALES de la política aspirando al simple objetivo de engrosar sus bolsillos, algunos lícitamente, otros mas desprejuiciados, ni siquiera con esos escrúpulos.

Pero también sabemos de otros, muchos seguramente, que creen ingenuamente, casi infantilmente, que pueden modificar la realidad desde esos lugares. Ocupando una banca, un cargo, algún puesto desde el cual influir, recomendar, proponer.

Esos son los que dicen para autojustificarse, que no existe otra forma de cambiar la realidad que PARTICIPAR. En algún punto tienen razón. No se puede cambiar la realidad sin PARTICIPAR. Pero nadie ha podido demostrar que ESTA forma de participar, esta que implica integrar listas, declinando principios, dejando de lado creencias de las mas profundas para “supuestamente” dar paso a mejorar el presente, sea la mas adecuada.

Es cierto, hay que participar, pero no se puede cambiar la realidad haciendo mas de lo mismo. El fin NO justifica los medios. Para luchar contra la corrupción y lograr una sociedad mejor, no se puede ser parte de una forma de hacer política, que incluye el clientelismo, la dádiva, el voto transportado, sutil manera esta última, de llamar a esa moderna forma de “arrear” gente a cambio de “algo”.

No se puede hacer cosas buenas, utilizando malos medios.

El camino es sin dudas la participación, pero no dentro de un sistema que OBLIGA a corromperse moralmente para avanzar. Nada bueno puede salir de allí.

Alcanzar una banca, un cargo un puesto, apelando a medios contrarios a los mas elementales principios morales, no sirve para mucho mas que para seguir construyendo lo que ya conocemos. Mucho menos aun, si los que se postulan y aspiran a encontrar espacios, no tienen siquiera ideas y objetivos claros para con su sociedad.

Esta claro que en la política hay mucho de vanidad individual. El vedettismo, una desmedida ambición personal que solo tiene por objeto figurar, aparecer, y enriquecer un desarrollado EGO, son solo parte de ese paisaje.

No se privilegian ideas, proyectos ni propuestas. La excusa es buscar el cambio. Solo se trata de esa funcional manera de hacer las cosas que incluyen cuestiones tan personalistas como mezquinas.

Seguro que existe otra forma de hacer las cosas. Debe existir una forma de hacerlo bien, sin claudicar tan graciosamente, sin dejar de lado los principios, corrompiéndose en el intento.

Es la obligación moral de quienes están dispuestos a cambiar la realidad como objetivo principal, buscar imaginativamente una variante. Probablemente la visión tradicional que tenemos sobre la partidocracia electoralista no sea el camino. La democracia no es un sistema cerrado. Muy por el contrario, el juego democrático acepta otras opciones propias del sistema.

Si queremos modificar algo, si sentimos que no somos parte de ese grupo que esta dispuesto a abandonar sus principios para cambiar la historia, debemos pensar en algo dentro del sistema republicano pero fuera de esta corrupta manera de enfocar la actividad política. No deberíamos aceptar tan mansamente ser parte de la patética caricatura de ciudadanos que se quejan por deporte pero no están dispuestos a hacer algo al respecto.

Existe otro camino. Seguro que existe.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783-15602694
Corrientes – Corrientes - Argentina

Escriba su comentario







Volver

programa_de_radio

bannerblog

Union Editorial

banners-facebook2