La importancia de las preguntas
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La anunciada conferencia de prensa a la que convocó la actual Presidente de la Nación, finalmente se concretó.

Hay que celebrar el regreso de este contacto mas abierto con los medios de comunicación. Parecía un importante cambio de actitud en el gobierno. Muchos esperaban que se convirtiera en un punto de inflexión.

Tal vez fueron demasiadas las expectativas depositadas en un oficialismo que ya demostró como razona, que está dispuesto a hacer y que cosas no hará jamás.

Muchos creyeron que esta saludable costumbre de las democracias mas maduras, era como un hito que nos permitiría ver esa transparencia, humildad y autocrítica reflexiva que buena parte de la sociedad reclama al oficialismo.

Nada de eso sucedió. Sobrevino una nueva desilusión. Todos los sentidos intentaron registrar las palabras, los gestos y hasta las miradas de la protagonista, a partir de la inquietud expresada por cada medio.

Lamentablemente reapareció la soberbia, cierta actitud poco democrática, y hasta la inoportuna ironía con algunos periodistas. Más de lo mismo, solo eso. No se podía esperar otra cosa de quienes no han ofrecido más que señales en un mismo sentido.

Es probable que este celebrado gesto de la conferencia de prensa haya sido la consecuencia de una maniobra oportunista, para mejorar en algo la alicaída imagen que muestran las encuestas ya inocultables.

Incluso, como ya dijo algún editorialista, es posible que la fecha haya sido intencionalmente elegida para opacar el impacto mediático del acto de la Sociedad Rural, o porque no, para demostrar que no son tan inflexibles a determinadas críticas.

Juzgar la calidad institucional de un país, según las respuestas en una rueda de periodistas, por más disgusto que las mismas generen, no es el camino adecuado.

Nuestra madurez democrática, esa capacidad para construir un país en serio, no se mide por el contenido, estilo, locuacidad e intelectualidad de las respuestas que brinda un funcionario. Si queremos analizar seriamente lo que sucedió en estas horas, mas vale que miremos del otro lado.

Las respuestas de nuestra Presidente, fueron casi una obviedad. Nada diferente a lo que suelen decir sus voceros de siempre, a esos que se ocupan de difundir la verdad oficial. Esperar que una reunión de prensa, modifique el contenido ideológico del oficialismo, es una verdadera ingenuidad.

Para analizar como hemos evolucionado en este transitar democrático, es preciso prestar mas atención a la actitud de los periodistas, de los medios de comunicación, poniendo énfasis en interpretar las preguntas. Importan las inquietudes, los intereses de quienes tuvieron la responsabilidad de obtener el mejor resultado en las palabras de la protagonista.

La conferencia de prensa, mostró a pocos periodistas del máximo nivel. Participar en ella, la primera otorgada en años, no ameritaba que las “vedettes del ambiente” se quitaran las plumas. Estuvieron muchos excelentes periodistas de gran trayectoria protagonizando este hecho, casi histórico.

Sin embargo, la calidad de las preguntas, ofrecieron demasiados matices. Por un lado, se hizo evidente la presencia de profesionales que privilegiaron la pregunta por sobre su momento de gloria. Se enfocaron en provocar una respuesta que pudiera mostrar algo hasta ahora desconocido en su interlocutora. No lo lograron, pero lo intentaron.

La curiosidad periodística, estuvo allí. Esos periodistas, no necesariamente pertenecían a los medios más importantes. Solo pudieron demostrar que las circunstancias no los marearon. Evitaron convertirse en los protagonistas que no debían ser.

También se pudo presenciar a los otros, a los que quisieron ser el centro de la escena, haciendo más afirmaciones que preguntas, priorizando mucho más sus aseveraciones que la consulta en concreto. Después de todo en el periodismo, como en todas las profesiones, hay mejores y peores. Tampoco deberíamos sorprendernos.

Finalmente estuvieron, como no, los alcahuetes de siempre. Esos que mientras preguntan recuerdan, ya no su posición ideológica, ni su profesionalismo, sino la pauta que reciben a cambio de esa “alquilada” forma de ver las cosas. Fue indigna su participación. Más triste aún, es saber que algunos solo pueden conseguir preguntas para lucirse “pagando”, ni siquiera con sus propios recursos, sino con el dinero de todos.

Juzgar lo que ha sucedido por las respuestas, no es lo correcto. Lo trascendente es ver como avanzamos en esto de ser una “república democrática” interpretando las preguntas. Cuando muchas de ellas apuntan a la presencia de provocadores funcionarios en el gabinete, o cuestiones que tienen que ver con la credibilidad de los organismos oficiales, es una señal.

Faltaron preguntas, tal vez demasiadas. Las mas incomodas estuvieron ausentes. Falta de gimnasia de los comunicadores, exceso de respeto a la investidura presidencial mezclado con cierto pudor en perturbar la calma de los poderosos, pueden ser algunas de las explicaciones.

Esperemos que este nuevo hábito de convocar a los medios de comunicación, no haya sido un simple hecho aislado, y esta práctica se multiplique. Tal vez entonces, mejore la calidad periodística y no sea el patrimonio de los menos. De los aduladores de turno no se puede esperar mucho, pero algunos, probablemente reflexionen y entiendan que la República necesita de adecuadas preguntas más que de excelentes respuestas.

Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
03783 - 15602694
Corrientes – Corrientes – Argentina

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