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	<title>.::Existe Otro Camino::. &#187; Artículos Periodísticos</title>
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	<description>Alberto Medina M</description>
	<pubDate>Fri, 03 May 2013 02:38:22 +0000</pubDate>
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		<title>La libertad y su eterna vigilancia</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Apr 2013 23:10:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victoria</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<br/>Una retorcida interpretación de la democracia actual sigue haciendo de las suyas en el mundo. La oligárquica corporación política viene por más, y en algunos sitios, su soberbia les permite decir sin pudor, que vienen por todo.
Esa casta de dirigentes cree pertenecer a una privilegiada lista de seres humanos especiales, iluminados que todo lo saben, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Una retorcida interpretación de la democracia actual sigue haciendo de las suyas en el mundo. La oligárquica corporación política viene por más, y en algunos sitios, su soberbia les permite decir sin pudor, que vienen por todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Esa casta de dirigentes cree pertenecer a una privilegiada lista de seres humanos especiales, iluminados que todo lo saben, que son capaces de darle a la gente lo que quiere. Aspiran a apropiarse del poder y usar lo logrado para provecho propio. Para mantenerse allí, necesitan secuestrar a la sociedad, arrebatarle su poder de decisión, acorralarla a diario, suprimir su autoestima, sus derechos y fundamentalmente su libertad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los populismos contemporáneos, su perseverante e hipócrita discurso del socialismo del siglo XXI y su aliado circunstancial, el Estado del bienestar, vienen trabajando duro, hace mucho, en quitar las libertades una a una.</p>
<p style="text-align: justify;">La dinámica de destrucción de las libertades ahora no ha elegido las armas y la violencia como mecanismo como lo fue en tiempos del comunismo. Bajo la influencia de Antonio Gramsci, algunos comprendieron que la lucha es cultural y siguieron al milímetro aquello que afirmaba este pensador cuando decía “La conquista del poder cultural es previa a la del poder político y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios”.</p>
<p style="text-align: justify;">Buena parte de los que detentan el poder actual, intentan ese camino. Se han adueñado del lenguaje, de las ideas, instalando nuevos paradigmas, para de este modo garantizarse contar con un constante apoyo popular.</p>
<p style="text-align: justify;">Afirman desear democracia, libertad, prosperidad, diversidad. Hablan de amor, de luchar contra la pobreza. La evidencia muestra todo lo contrario.</p>
<p style="text-align: justify;">Ellos pretenden discurso único y hegemónico, por eso quieren eliminar la crítica y el disenso. Defienden la existencia de una verdad única, y desde allí pretenden silenciar a todo el que piense diferente, con normas que diseñaron para limitar el poder de la sociedad. Por eso crearon una legislación que regula la libertad de expresión, siempre bajo la amenaza del latente intento sedicioso, esa fuerza confabuladora que a la sombra de sus intereses económicos y políticos, conspira siempre.</p>
<p style="text-align: justify;">El odio es el emblema que los moviliza. Instalan la idea de una sociedad dividida, clasifican a la gente como en grupos enemigos del sistema. La riqueza del idioma les aporta esa chance de etiquetar con una sola palabra a todos los que desean combatir, como cipayos, vendepatrias, oligarcas, golpistas, imperialistas, en una interminable lista de términos que usan para poner en la vereda de enfrente a un sector de la sociedad, y así fustigarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ellos saben que para lograr sus fines, precisan limitar y eliminar cada una de las libertades vigentes. El combate político del presente, les impone una tarea gradual, sistemática, metódica, pero perseverante. Se trata de ir despojando a la sociedad de sus libertades, sin que los ciudadanos se den cuenta, o generando solo pequeñas molestias que no sean consideradas relevantes como para resistirse y de ese modo puedan seguir contribuyendo con su complicidad funcional a alimentar el poder del sistema.</p>
<p style="text-align: justify;">Para lograrlo, bajo el paraguas de esta parodia democrática, van buscando aliados. Por un lado están sus seguidores más leales, esos que comparten el objetivo político, que  coinciden en el proyecto, y lo conocen en detalle.</p>
<p style="text-align: justify;">A estos se suman los intelectuales, que diseñan el relato, para construir la estructura argumental que sostiene el esquema político. Algunos aportan ideas solo por migajas y un reconocimiento mínimo. Otros mercantilizando su contribución, como intelectuales a sueldo, que construyen un endeble, pero aparentemente sólido, soporte a cambio de algo de dinero para su supervivencia cotidiana, ese que no obtendrían de otro modo.</p>
<p style="text-align: justify;">El componente clientelar nunca falta a la cita, porque aporta masa crítica y electoral. En este grupo no solo están los que menos tienen que reciben dádivas del asistencialismo, sino también una inmensa lista de personas de baja autoestima y excesivo resentimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente se identifica  al grupo de los que hacen negocio con el régimen. Se trata de pseudo empresarios, que pretenden obtener ventajas económicas, constituyéndose en colaboracionistas. Por un lado dicen en privado que se dan cuenta de lo que está sucediendo, pero su codicia e incapacidad evidente,  les impide poner en la balanza ciertas cuestiones, y eligen así el camino de enriquecerse de modo poco convencional.</p>
<p style="text-align: justify;">Quienes creen que todo está perdido y no vale la pena resistir, se equivocan. La libertad siempre tiene un costo para los que creen en ella sin matices.  No se trata ya de un simple derecho, sino de una posibilidad que hay que ganársela, que debe ser defendida con convicción y determinación, sabiendo que el adversario es astuto y que se ha apropiado de los recursos de todos para poner de rodillas a los individuos.</p>
<p style="text-align: justify;">No se llegó hasta aquí por casualidad. Ellos fueron contaminando las mentes de todos y avanzando en este proceso con la anuencia legitimadora, sumando la aprobación de muchos que hoy se espantan con lo ocurrido.</p>
<p style="text-align: justify;">Definitivamente, la estrategia es destruir lo que se conoce como libertad. El plan es terminar con ellas, en forma secuencial, gradual, y en cada paso que dan construyen un planteo que justifica quitar ese derecho.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre, existirá en su vocabulario, el bien superior, el interés común, la importancia de lo colectivo por sobre lo individual. Con esa línea argumental fueron robando la libertad de cada persona. Y para ello, legitimaron cada decisión con la caricatura democrática del poder de las mayorías.</p>
<p style="text-align: justify;">La libertad está en peligro. Ellos vienen avanzando en firme y decididamente van por más. Cada uno de los integrantes de la sociedad debe tomar la decisión adecuada y elegir de qué lado está y como serán sus próximos pasos, en este ejercicio de convivir en sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Es por no custodiar la libertad que se llega a este estado de situación. La negligencia y distracción de su momento, el priorizar el presente por sobre el futuro, hizo creer a tantos que todo estaba bien, y validar así cada avance. Se prefirió no escuchar cuando se advertía lo que venía. Esto que está pasando es el precio de hacer oídos sordos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ser libre tiene un costo. Hoy, como siempre, la frase atribuida a Thomas Jefferson tiene más vigencia que nunca, “el precio de la libertad es su eterna vigilancia”.</p>
<p style="text-align: justify;">Alberto Medina Méndez<br />
<a href="mailto:albertomedinamendez@gmail.com"> albertomedinamendez@gmail.com</a><br />
skype: amedinamendez<br />
<a href="http://www.albertomedinamendez.com"> www.albertomedinamendez.com</a><br />
54 – 0379 - 154602694</p>
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		<title>Demasiado verosímil</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Apr 2013 23:21:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victoria</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[Último Artículo]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>A ciertos políticos les disgusta que la comunidad sospeche de ellos, los insulte con absoluto desprecio, los critique por sus habituales debilidades, ambigüedades y dobleces, por sus claudicaciones y desaciertos constantes.
Es evidente que muchas veces la gente prejuzga. A veces, con pocos elementos disponibles y escasa información, toma posición, asume una postura crítica, sin profundizar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">A ciertos políticos les disgusta que la comunidad sospeche de ellos, los insulte con absoluto desprecio, los critique por sus habituales debilidades, ambigüedades y dobleces, por sus claudicaciones y desaciertos constantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Es evidente que muchas veces la gente prejuzga. A veces, con pocos elementos disponibles y escasa información, toma posición, asume una postura crítica, sin profundizar demasiado en la búsqueda de la verdad.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es también irrefutable, que esto genera un importante margen de error, porque el prejuicio asume esa cuota de riesgo, la de creer en algo que no necesariamente es veraz, pero que por sus características puede serlo, porque resulta compatible con la historia, con los antecedentes, con lo que ha ocurrido en el pasado reciente.</p>
<p style="text-align: justify;">La sensación ciudadana cae en esa generalización porque los considera a los políticos, parte de una corporación, con comportamientos idénticos, con actitudes similares, de los que solo se puede esperar ese tipo de historias.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero tal vez valga la pena detenerse un instante, para evitar caer en la obviedad de enojarse con los que se hacen eco de la información superficial, para enfocarse en lo importante, en definitiva, en lo que tiene que ver con las causas más profundas que sostienen estas creencias.</p>
<p style="text-align: justify;">La gente tiene una percepción que tiene sustento y cierto correlato con lo que la realidad le demuestra día a día. Sus ideas, suposiciones y conjeturas no son tan disparatadas, si tenemos en cuenta la evidencia empírica que ofrecen los innumerables actos de corrupción de funcionarios.</p>
<p style="text-align: justify;">La corrupción. lejos de ser una novedad, ha pasado a ser un lugar común en la administración de la cosa pública. Hasta que punto esto es así, que para que un relato de esa naturaleza llame la atención o asombre, debe ser un hecho burdo, demasiado rústico, o abrumadoramente desproporcionado.</p>
<p style="text-align: justify;">Una denuncia de rutina, de las habituales, ya no sorprende, y hasta puede no ser noticia. Para que lo sea, precisa tener ribetes que la diferencien, lo que habla a las claras de la frecuencia de estos ilícitos.</p>
<p style="text-align: justify;">Es tanto el hartazgo en la materia, y al mismo tiempo, la impotencia y enojo, que los ciudadanos se molestan ya no solo con los corruptos de siempre, sino con cualquiera que pudiera eventualmente serlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Hechos de este tipo se suceden en buena parte del planeta, aunque es justo decir que con diferente habitualidad e intensidad. Lo cierto es que la corrupción es un fenómeno que atraviesa la política. La gente percibe que los dirigentes son una casta, y que funcionan de modo similar sin importar sus aparentes diferencias políticas.</p>
<p style="text-align: justify;">Saben que algunos son corruptos, pero también presumen que el resto es al menos cómplice, y sin aprovechar al máximo el resultado de la corrupción en forma directa, son beneficiarios de esas fechorías y su silencio no tiene, a los ojos de los ciudadanos, justificación alguna.</p>
<p style="text-align: justify;">La política ha hecho un culto de la NO transparencia, la discrecionalidad y la arbitrariedad cuando maneja los recursos del Estado. Los ciudadanos no acceden siquiera a la información para poder cambiar de idea al respecto.</p>
<p style="text-align: justify;">El oscurantismo como forma de administrar lo que es de todos, es funcional a la corrupción. Sin información los ciudadanos no pueden opinar con solvencia, pero tampoco pueden confirmar o descartar lo que sospechan.</p>
<p style="text-align: justify;">La política sabe que ocultando información puede contratar servicios de terceros desde el Estado, sin pasar por ningún filtro, con absoluto desparpajo, modalidad que se ha construido bajo el argumento de que necesitan celeridad y evitar la burocracia estatal.</p>
<p style="text-align: justify;">Otras veces, es justamente la burocracia la que les permite poner barreras de acceso a eventuales competidores, y así favorecer a amigos, ya que con determinadas restricciones los dejan virtualmente en condiciones monopólicas de ofrecer sus servicios o productos.</p>
<p style="text-align: justify;">La inmensa gama de variantes que ofrece la corrupción moderna, se despliegan a diario. La gente, indefensa, sin datos, desde su lugar de mera observadora, se somete al humillante papel, de financiar con su esfuerzo cotidiano, a través del pago de impuestos, a los corruptos de la política.</p>
<p style="text-align: justify;">No es razonable enojarse con quienes financian las aventuras políticas de los caudillos de turno. En todo caso, habría que enfadarse con una clase política, que pudiendo terminar con la corrupción estructural, la deja indemne, y hasta la alimenta, para poder usarla ahora y siempre.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde el oficialismo, lucrando sin escrúpulo alguno con todos las grietas que ofrece este débil sistema. Desde la oposición usando políticamente la deshonestidad ajena, pero no haciendo lo suficiente para cerrar los espacios por donde se cuela esta epidemia a diario.</p>
<p style="text-align: justify;">El problema no es la gente que supone e imagina. El drama no lo constituye una ciudadanía que se engancha en cuanta historia escucha. Ni tampoco los que difunden estas cuestiones. El dilema lo tiene la política, porque no hace lo que debe, terminando con este flagelo, cerrando los grifos, eliminando el ocultamiento como estrategia, y transparentando todas las cuentas públicas para que cada ciudadano pueda saber que, como y donde se gasta.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta que esto no suceda, una parte importante de la política seguirá haciendo de las suyas, apropiándose indebidamente del dinero de todos, que no es más que una parte significativa del esfuerzo de cada ciudadano.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ahora, seguiremos escuchando crónicas de este tipo, y los políticos continuarán haciéndose los ofendidos, en vez de tomar cartas en el asunto para que esto no vuelva a suceder, ya no solo enjuiciando y encarcelando a los corruptos, sino resolviendo los problemas estructurales, esos que hacen posible la corrupción actual, y también la de los que vendrán en el futuro.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras tanto las historias se sucederán y la gente creerá mayoritariamente cada una de ellas, solo porque es “demasiado verosímil”.</p>
<p style="text-align: justify;">Alberto Medina Méndez<br />
<a href="mailto:albertomedinamendez@gmail.com"> albertomedinamendez@gmail.com</a><br />
skype: amedinamendez<br />
<a href="http://www.albertomedinamendez.com"> www.albertomedinamendez.com</a><br />
54 – 0379 - 154602694</p>
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		<title>La cruzada cultural</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Apr 2013 23:31:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victoria</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[Último Artículo]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>La linealidad conceptual, propia de estos tiempos, ha llevado a algunos a cometer el infantil error de anteponer siempre, el carro por delante de los caballos.
Esa mirada ansiosa, poco práctica y algo ingenua sostiene que se puede cambiar el rumbo de los acontecimientos sin que la sociedad previamente deba modificar su postura ideológica frente a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">La linealidad conceptual, propia de estos tiempos, ha llevado a algunos a cometer el infantil error de anteponer siempre, el carro por delante de los caballos.</p>
<p style="text-align: justify;">Esa mirada ansiosa, poco práctica y algo ingenua sostiene que se puede cambiar el rumbo de los acontecimientos sin que la sociedad previamente deba modificar su postura ideológica frente a los acontecimientos.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que comprender que lo que sucede a diario, tiene que ver con el modo elegido, por la comunidad toda, de razonar acerca de la realidad, de interpretar la historia, el presente y el futuro.</p>
<p style="text-align: justify;">Parece poco sensato creer que un hecho aislado, la aparición de un líder renovado, un golpe de suerte o hasta un traspié de los circunstanciales adversarios, darán paso a un cambio profundo, serio y sostenible en el tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Los procesos de transformación, requieren de etapas, pero fundamentalmente de una metamorfosis que nace desde el seno mismo de la sociedad, que a los tropezones, aprende y comprende la necesidad de buscar nuevos caminos, de hurgar por alternativas diferentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Como en la vida misma, suponer que se puede hacer algo distinto por casualidad, es no comprender la esencia de la humanidad. Solo se modifica la acción, cuando se tiene la capacidad de aprender de los propios errores, de repasar lo hecho hasta allí y de entender cabalmente que para avanzar se necesita revisar constantemente las ideas vigentes, para ponerlas a prueba, y de ese modo confirmarlas o bien proponerse reemplazarlas por otras mejores, superadoras.</p>
<p style="text-align: justify;">No es novedad que el ser humano se resiste naturalmente al cambio. Siempre le cuesta, le lleva tiempo, por eso es importante entender que se trata de un proceso y no de una mera bisagra casual y aleatoria. Se precisa escuchar nuevas ideas, analizarlas, pero fundamentalmente que las mismas maduren lo suficiente para ser internalizadas, y recién allí poder emprender el recorrido hacia su implementación secuencial. A veces inclusive se requieren de muchas idas y venidas, de reiterados zigzagueos, de permanentes dudas, para dar finalmente el paso. Esa es una característica central de los seres humanos, y no asumirlo debidamente solo deforma la realidad y aleja la solución.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso es que, resulta vital en este tiempo, dar la batalla cultural, meterse a fondo en el mundo de las ideas, que son en definitiva las que gobiernan. De poco sirve mutar, de tanto en tanto, de políticos y partidos, si las ideas que ellos defienden son idénticas o semejantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Los que piensan parecido solo están dispuestos a ofrecer matices, se distancian solo por cuestiones de estilo, de forma, que son más o menos amigables u hostiles, según sea el caso, pero en el fondo defienden paradigmas demasiado similares.</p>
<p style="text-align: justify;">Para que cambien los dirigentes, para que aparezcan otros, nuevos en serio, la sociedad debe primero renovar sus ideas, y no reclamar que sus líderes circunstanciales sean distintos por arte de magia.</p>
<p style="text-align: justify;">Una sociedad que defiende las ideas actuales, y que espera resultados diferentes, pues aun no ha comprendido la relación entre sus creencias y sus ineludibles consecuencias.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos aun creen que se trata de un problema de instrumentación sin advertir que son esas ideas que se repiten y defienden a rajatabla, sus parámetros equivocados, su forma de razonar, la que provoca buena parte de lo que sucede.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando la gente se enfada con la clase política, por temas como la eterna corrupción y la discrecionalidad con la que se ejercer el poder, o por el autoritarismo, el clientelismo y asistencialismo cada vez más presentes, o la centralización en las decisiones, no advierte que ha sido la gente, con su apatía y desprecio por la política, con su nula, mezquina  o escasa participación, y su compulsiva delegación de responsabilidades, lo que ha construido este imperio de corrupción y poder desproporcionado, más allá de los protagonistas circunstanciales.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se decide entregar todo el poder a un iluminado y solo exigirle soluciones de vez en cuando, para luego pasar a la fase de solo mutar por otro parecido, las consecuencias son evidentes y están a la vista.</p>
<p style="text-align: justify;">La disputa es definitivamente en el terreno de las ideas. Si estas no se permutan, no se pueden esperar grandes revoluciones. Seguirán gobernando los corruptos, mediocres e ingenuos, en la medida que la sociedad no asuma sus propias responsabilidades y evite caer en el facilismo de esperar la llegada del mesías que salvará a todos.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras tanto, habrá que dar, por un lado, la batalla política, para ir midiendo la capacidad de la sociedad para modificar las condiciones de base, pero se debe asumir que el cambio con mayúsculas solo llegará cuando la gente esté dispuesta a dar vuelta la página, asumir sus propios errores, y entender que el rumbo que se recorre fue el elegido, y que no se trata de mejores o peores implementadores, sino de buenas o malas ideas.</p>
<p style="text-align: justify;">Se necesita que muchos participen, desde cualquier espacio, no solo desde la política tradicional y los partidos, sino que ocupen sus posiciones donde sea, para ser parte del cambio, pero mientras tanto se debe comprender que habrá que dedicarle mucho tiempo y esfuerzo para dar la mayor de las batallas, esa que propone nuevas ideas, que reemplace a las actuales, con convicción, y así dar el paso que tanto cuesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso, a no subestimar la tarea, porque sin dar el debate adecuado y contribuir a la construcción de nuevos paradigmas, no se avanzará lo suficiente. Hoy, como siempre, habrá que ir por la cruzada cultural.</p>
<p style="text-align: justify;">Alberto Medina Méndez<br />
<a href="mailto:albertomedinamendez@gmail.com"> albertomedinamendez@gmail.com</a><br />
skype: amedinamendez<br />
<a href="http://www.albertomedinamendez.com"> www.albertomedinamendez.com</a><br />
54 – 0379 - 154602694</p>
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		<title>Desunidos y desorganizados</title>
		<link>http://www.existeotrocamino.com/?p=6269</link>
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		<pubDate>Tue, 12 Mar 2013 16:05:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victoria</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<br/>Muchos se preguntan en este tiempo como hace este grupo de dirigentes que maneja gobiernos, para perpetuarse en el poder.
Habría que señalar que se trata de una oligarquía política, perteneciente a una casta que trabaja por sus propios intereses en alianza constante con un importante número de socios comerciales de diferente magnitud, pero que intenta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Muchos se preguntan en este tiempo como hace este grupo de dirigentes que maneja gobiernos, para perpetuarse en el poder.</p>
<p style="text-align: justify;">Habría que señalar que se trata de una oligarquía política, perteneciente a una casta que trabaja por sus propios intereses en alianza constante con un importante número de socios comerciales de diferente magnitud, pero que intenta mostrarse como un movimiento democrático amplio que procura   representar a los mas, ni siquiera a todos como recita casi siempre.</p>
<p style="text-align: justify;">Pese a todo lo antedicho, no hay que quitarle méritos a su estrategia general, por perversa que ella parezca. Con sus serias deficiencias, ellos consiguen un éxito electoral que se deriva de una visión pragmática de la política y que se construye bajo la premisa de sumar minorías organizadas para derrotar y doblegar a las mayorías desorganizadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Ellos logran mantenerse unidos pese a la diversidad y esa crónica heterogeneidad que los caracteriza. No son idénticos, de hecho tienen sus disputas internas importantes, sus conflictos de intereses significativos, pero a la hora de sostener el eje de poder, se concentran en ello.</p>
<p style="text-align: justify;">Les ayuda mucho los pocos escrúpulos que tienen, y de ese modo pueden sustentar esa cohesión imprescindible, porque tienen una prioridad superior, un objetivo común, indispensable, que tiene que ver con su arraigada vocación de poder, esa que les permite dejar de lado eventuales discrepancias. Se permiten entre sí esos matices, y hasta cierta distribución de recursos económicos, porque saben que se necesitan, y que su continuidad depende, en buena medida, de darle pilares sólidos a esa obra política, exhibiendo la menor cantidad de fisuras posibles.</p>
<p style="text-align: justify;">Su poder no es indestructible, pero saben que cualquier división entre ellos, los presenta como más vulnerables y eso sería una invitación a la derrota.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero saben también que no solo se trata de mantenerse juntos, sino además de estar debidamente organizados. Y es en esto donde se han profesionalizado lo suficiente y mas han progresado en estos últimos años.</p>
<p style="text-align: justify;">Para eso, han trabajado mucho en convocar a una militancia rentada, con “cajas” suficientemente abundantes, que permiten, en base a dinero, no solo financiar los ingresos de sus dirigentes de todas las jerarquías, sino también avanzar en acciones concretas funcionales a su diseño político.</p>
<p style="text-align: justify;">Es que han aprendido la básica lección de la división del trabajo, donde  cada uno tiene su rol, su misión, en función de los talentos relativos. Ellos se han tomado la tarea de concretarlo, distribuyendo tareas, con la ventaja de disponer de una tropa política en cuantía suficiente gracias a los fondos estatales que manejan con absoluta discrecionalidad sin rendir cuentas.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos se ocupan del contenido ideológico del discurso, otros de la arenga política, ciertos dirigentes se dedican a la confrontación con los opositores, mientras otros tratan de armonizar civilizadamente, aunque en privado, con los adversarios de turno. Así mismo, unos trabajan con los jóvenes, otros con los fanáticos, y muchos intentar que la gestión sea demagógica y atractiva para los potenciales votantes.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese juego, todos tienen una misión, pero funcionan, en el desorden y la improvisación cortoplacista propia del populismo, con cierta sincronización inspirada en la motivación que solo el poder consigue generar.</p>
<p style="text-align: justify;">Han llegado hasta ahí, a la cumbre de la conducción, por muchos motivos, algunos de ellos que no son mérito propio, pero tampoco lo han logrado de casualidad, sino porque han entendido los ritmos de la política e interpretaron mejor como apropiarse del escenario bajo los paradigmas de un eficiente esquema de poder.</p>
<p style="text-align: justify;">Del otro lado del mostrador, una sociedad civil atónita, apática, y algo abúlica, presencia atropellos día a día, y se muestra absolutamente impotente, con la sola excepción de intentos aislados, espasmódicos, sin chance alguna de modificar el rumbo de la realidad, lo que retroalimenta el “vamos por todo” que denota la crueldad de los que ostentan el poder.</p>
<p style="text-align: justify;">Para dar la batalla cultural, la política y la electoral se hace indispensable tener primero un diagnóstico claro, y no ocultar la realidad, por antipática y poco atractiva que parezca. Eso supone también comprender que algo de esa estrategia del oficialismo, merece ser imitada, es decir entender la necesidad de organizarse y sostener una cuota consistente de unidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero para eso, hay que despojarse previamente, y en forma individual, de algunas cuestiones, prejuicios, pruritos y viejas creencias, alimentadas desde los gobiernos con mucho éxito, para conseguir el “divide y reinaras”.</p>
<p style="text-align: justify;">Se deben primero fijar prioridades, entender que se necesita establecer un criterio y un discurso común bastante acotado, de pocas consignas centrales, para evitar caer en la dispersión y el debate estéril que solo distancia a los dirigentes, y culmina siendo funcional al poder actual.</p>
<p style="text-align: justify;">No se puede triunfar en ningún acto comicial sin una importante dosis de organización. Y eso requiere, de por sí, un esfuerzo mayúsculo para lograr esa profesionalización que la oposición no suele ser capaz de mostrar.</p>
<p style="text-align: justify;">No es posible dar la contienda con gente de tiempo parcial, reclutados como voluntarios, y pretender ponerse a la altura de un ejército de militantes rentados y con financiamiento para su actividad política.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando cierto grupo de ciudadanos dice que el país no tiene solución, en el fondo están diciendo que no piensan sacrificar nada de su habitual comodidad mundana, cotidiana, para construir algo que pueda contrarrestar el poder, o al menos ponerle limites a los excesos.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos que piden letra y esperan sugerencias, dicen querer hacer algo al respecto, pero a poco de andar, empiezan a desplegar la interminable lista de excusas que los justifica para no ser parte de NADA que pueda ser una alternativa. Esa también es una variante, de hecho es la que muestra el presente, de esa sociedad que “dice” querer modificar el rumbo de las decisiones políticas, pero que frente a cualquier convocatoria de mínimo esfuerzo, muestra sus propias limitaciones y su autoexclusión sistemática. Por ahora, el poder puede estar tranquilo, porque del otro lado solo hay un grupo de desunidos y desorganizados.</p>
<p style="text-align: justify;">Alberto Medina Méndez<br />
<a href="mailto:albertomedinamendez@gmail.com"> albertomedinamendez@gmail.com</a><br />
skype: amedinamendez<br />
<a href="http://www.albertomedinamendez.com"> www.albertomedinamendez.com</a><br />
54 – 0379 - 154602694</p>
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		<title>Embaucadores endebles</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Mar 2013 15:56:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victoria</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<br/>Buena parte del poder se construye con un discurso aceptablemente consistente y con ciertos argumentos sólidos que puedan sostenerse.

Sin embargo, de tanto en tanto, quienes ejercen la función de conducir una comunidad, se meten solos en un callejón sin salida. En esas circunstancias, deben enfrentar el dilema de continuar en ese rumbo con coherencia y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Buena parte del poder se construye con un discurso aceptablemente consistente y con ciertos argumentos sólidos que puedan sostenerse.</p>
<p style="text-align: justify;">
Sin embargo, de tanto en tanto, quienes ejercen la función de conducir una comunidad, se meten solos en un callejón sin salida. En esas circunstancias, deben enfrentar el dilema de continuar en ese rumbo con coherencia y pagar ciertos costos políticos o hacer excepciones a la regla, apelando a la mentira como atajo para luego seguir su sendero. Cuando esas excepciones se convierten en rutina y se falta el respeto a la verdad, ya es muy difícil emprender el camino de regreso.</p>
<p style="text-align: justify;">
En ese esquema, los poderosos están convencidos de que pueden hacer que la sociedad crea casi cualquier cosa que ellos decidan poner sobre la mesa como razonamiento.  Pero, de tanto usar ese recurso, se han entusiasmado con el supuesto éxito coyuntural de sus permanentes intentos. Ellos sienten que no importa lo que digan, de todos modos la sociedad tiende a creerles.</p>
<p style="text-align: justify;">
En realidad, la mentira sistemática, solo posterga la caída del régimen, la prolonga por algún tiempo. Lo concreto es que la gente, tarde o temprano, percibe que esas argumentaciones no se sostienen por sí mismas y que el mandamás de turno acude siempre al embuste, porque no tiene como mantener esos castillos en el aire.</p>
<p style="text-align: justify;">
Las falacias, solo aportan, por algún tiempo, una fantasía que no se corresponde con la realidad, pero al mismo tiempo, muestran el desprecio que sienten los poderosos por la gente. Ya no solo engañan descaradamente a la sociedad, sin escrúpulos, sino que además no hacen nada por disimular lo poco que les importa cada individuo. Solo los utilizan para sus perversos fines y mezquinas intenciones que pasan por acumular dinero mal habido y concentrar poder para someter a todos.</p>
<p style="text-align: justify;">
A medida que esa dinámica de engañar, de modo regular, se hace carne y se incorpora como parte de los hábitos del poder, esa herramienta se desgasta y entonces los que diseñan argumentos caen en simplificaciones burdas, cuya credibilidad se hace cada vez menos sustentable. Es que cuando se abusa de un instrumento, este se debilita, perdiendo eficacia. Y es eso lo que está pasando.</p>
<p style="text-align: justify;">
Cuando se esgrimen, con tanto desenfado,  argumentaciones tan débiles, simples y fáciles de rebatir, estamos frente a un innegable síntoma de que el sistema recorre la pendiente de caída.</p>
<p style="text-align: justify;">
En estos tiempos en los que la inflación se torna parte de lo cotidiano, los gobiernos que emiten moneda irresponsablemente pretenden convencer a todos, de aquella leyenda por la que este fenómeno es producido por empresarios especuladores que pertenecen a concentrados grupos económicos, que se constituyen e formadores de precios, manipulando a su antojo los vaivenes del mercado.</p>
<p style="text-align: justify;">
Este antiguo mito, no resiste el más mínimo análisis. Los que quieren persuadir de que la emisión monetaria no tiene nada que ver con el proceso inflacionario no pueden demostrar, de modo empírico, esa teoría que cae por su propio peso.</p>
<p style="text-align: justify;">
Es que si su afirmación fuera cierta, si efectivamente emitir dinero no tuviera consecuencia alguna, no existiría entonces razón suficiente para que no se emitieran infinitas sumas para satisfacer las necesidades de todos.</p>
<p style="text-align: justify;">
Al poder le resulta imposible explicar porque, si los empresarios son los culpables de la inflación, ellos no emiten alegremente dinero para que la sociedad goce plenamente de la abundancia de recursos. Es que no tendría mucho sentido luchar contra la pobreza si fuera tan fácil resolverlo.</p>
<p style="text-align: justify;">
Lo cierto es que emitir SI tiene consecuencias, y nefastas por cierto. No hay que esforzarse demasiado para visualizarlas porque se padecen a diario.</p>
<p style="text-align: justify;">
Pero es saludable entender que ellos emiten, no porque lo deseen, sino porque no saben administrar eficientemente recursos. Nada les alcanza, son derrochadores profesionales y de este modo logran sostener su parodia demagógica y electoralista y también su andamiaje político. Es que precisan distribuir recursos que no saben ni pueden generar genuinamente.<br />
Aumentan impuestos y emiten. Esas parece ser sus alternativas para financiar indefinidamente la fiesta estatal. El argumento que esgrimen de que la emisión monetaria y la inflación no tienen relación, no puede sostenerse. Ellos, no pueden decir otra cosa porque precisan la “maquinita” de emitir, para alimentar ese festival de distribución de recursos.</p>
<p style="text-align: justify;">
Pero, en ese juego, también necesitan buscar culpables, y creen que la gente “comprará” con mucha facilidad esa idea y por eso la repiten.</p>
<p style="text-align: justify;">
La verdad es que ya no pueden engañar a nadie con estas paupérrimas afirmaciones. La gente se empieza a dar cuenta de que el causante de la inflación es el mismo Estado y que el gobierno tiene la llave para resolverlo. Dejar de emitir es la solución, pero hacerlo implicaría para ellos quedarse “sin caja”, moderar el gasto, ser austeros, abandonar la corrupción, el clientelismo y la compulsión por “regalar” dinero a aquellos que necesitan para que los voten en el próximo turno electoral. El circuito es simple, evidente y muy difícil de ocultar. Pero ellos insisten en esto de estafar a la gente y de burlarse de su capacidad de entender la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">
En algún momento la política deberá comprender que aquella frase que se atribuye a Abraham Lincoln, daba en la tecla cuando decía algo así como “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.</p>
<p style="text-align: justify;">
Los que ostentan el poder, saben muy bien lo que está sucediendo, pero en esto de falsificar la verdad, vienen perdiendo eficacia. Son tiempos en que sus estrategias solo muestran que son embaucadores endebles.</p>
<p style="text-align: justify;">Alberto Medina Méndez<br />
<a href="mailto:albertomedinamendez@gmail.com"> albertomedinamendez@gmail.com</a><br />
skype: amedinamendez<br />
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54 – 0379 – 154602694</p>
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		<title>Nefasta candidez ciudadana</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Feb 2013 22:09:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victoria</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[Último Artículo]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>El mundo asiste a una escalada intervencionista de enormes magnitudes. Y no solo porque los gobiernos participan activamente entrometiéndose en las variables económicas, como desde hace demasiado tiempo, sino porque ahora se ha vuelto más creativo, intrincado y perverso, buscando siempre nuevas formas de hacer lo mismo.
La esencia sigue siendo la de siempre, los métodos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">El mundo asiste a una escalada intervencionista de enormes magnitudes. Y no solo porque los gobiernos participan activamente entrometiéndose en las variables económicas, como desde hace demasiado tiempo, sino porque ahora se ha vuelto más creativo, intrincado y perverso, buscando siempre nuevas formas de hacer lo mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">La esencia sigue siendo la de siempre, los métodos inclusive pueden parecer idénticos, solo que se han tomado la tarea de perfeccionarlos sobre todo desde lo comunicacional y tratando de complejizarlo con una maraña de herramientas funcionales para obtener idénticos resultados.</p>
<p style="text-align: justify;">Deforman precios, manipulan desde la oferta con subsidios e impuestos y, desde la demanda, con artificios financieros e inyección monetaria para apalancar el consumo de modo secuencial.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero en el fondo, todo este despropósito no es más que un eficiente aprovechamiento de una suma de creencias a las que la sociedad adhiere. Resulta difícil entender como después de tantos fracasos consecutivos y repetidos, la gente sigue apoyando ciegamente estas políticas distorsivas, que invariablemente terminan mal.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo más patético, es que tanto sus seguidores, como sus creadores, luego frente al hecho consumado y su evidente fracaso, se esmeran en endilgarle al capitalismo la responsabilidad de sus desarreglos.</p>
<p style="text-align: justify;">No se puede esperar otra cosa de los políticos y funcionarios. Ellos solo saben de intervención estatal sistemática. Pero no menos cierto es que la gente la pide a gritos, solo porque no le gusta algo puntual de la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Eso no es más que pretender que el equipo deportivo que se decide alentar, gane por la vigencia de una norma escrita y no por su propio mérito. Es como si la gente deseara su triunfo y como no lo consigue del modo adecuado, es decir con talento y esfuerzo, pretendiera idéntico resultado pero en este caso con una regla mediante. Se confunden resultados con procedimientos.</p>
<p style="text-align: justify;">Si se pretende una economía próspera, salir de la pobreza, tener muchas oportunidades para seleccionar entre ellas, que las empresas compitan por calidad y no puedan erigirse en monopolios por mucho tiempo, pues para eso existen políticas, pero siempre entendiendo que en la economía, como en la vida misma, nada es mágico.</p>
<p style="text-align: justify;">Si se pretenden determinados resultados, deben hacerse específicos sacrificios, perseverar en ellos, darles el tiempo necesario, esperar que maduren, para luego disfrutar de la recompensa.</p>
<p style="text-align: justify;">La idea de que con un simple ardid económico, se consigue cualquier cosa que se desea, es una absoluta fantasía que no tiene demostración empírica alguna y que no resiste el más mínimo análisis.</p>
<p style="text-align: justify;">Si esos atajos existieran en el mundo real, nada costaría esfuerzo alguno, y solo sería cuestión de hallar el vericueto que nos lleve al destino deseado.</p>
<p style="text-align: justify;">En el campo de la medicina, algún medicamento o intervención casera, puede postergar los efectos de una enfermedad, pero solo por algún tiempo. Puede hacer desaparecer el síntoma como la fiebre o el dolor por unas horas, pero ninguna de esos intentos resuelve la enfermedad, ni ataca sus causas profundas, solo hace ganar algo de tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Vale la pena repasar la dinámica que propone la política en este tiempo. Los gobernantes de hoy solo precisan triunfar en la próxima elección y siempre tener a mano, a quien endilgarle la responsabilidad de lo que pueda pasar.</p>
<p style="text-align: justify;">Este es el juego y lo que siempre ocurre. Se combinan así las perversas estrategias de la política y una ansiedad más que infantil por parte de la ciudadanía, que culmina siempre del mismo modo.</p>
<p style="text-align: justify;">La política y los gobiernos, no abandonarán estas estrategias clásicas, plagada de seductores instrumentos novedosos, hasta tanto la gente no logre comprender la importancia de su complicidad activa en este proceso.</p>
<p style="text-align: justify;">Las demandas infantiles de soluciones mágicas, son siempre funcionales a este tipo de política irresponsable. La actitud ingenua, casi de berrinche, de pretender soluciones ya y a cualquier precio, solo logra lo que hoy sucede.</p>
<p style="text-align: justify;">Solo se obtiene la sensación de de haberlo resuelto por un tiempo, mientras que el problema real se oculta y en algunos casos se tenga que lidiar con el mismo asunto en dimensiones superiores, mas las consecuencias colaterales indeseadas de las políticas aplicadas para el corto plazo.</p>
<p style="text-align: justify;">Maldita ecuación por cierto, que solo desaparecerá cuando la sociedad deje de darle sustento popular a estas formas de hacer política y asuma que las píldoras con efectos ilusorios, son bastante más que inofensivos placebos políticos y son definitivamente dañinas para todos.</p>
<p style="text-align: justify;">No se puede seguir creyendo en esto de que se puede controlar todo en la economía sin tener que sufrir consecuencia alguna. Abundan ejemplos de sus funestos efectos, pero más allá de eso, una cuota de sentido común tendría que despertarnos de este letargo aniñado.</p>
<p style="text-align: justify;">Si esta forma de conducir la política, la economía y hasta la vida misma, realmente funcionara, no tendría sentido el esfuerzo, el talento y la perseverancia. Todo sería solo cuestión de algo de magia y nadie debería esmerarse mucho. Más que conocimientos políticos o económicos, solo es preciso que nos despabilemos para abandonar de una vez por todas esta nefasta candidez ciudadana.</p>
<p style="text-align: justify;">Alberto Medina Méndez<br />
<a href="mailto:albertomedinamendez@gmail.com"> albertomedinamendez@gmail.com</a><br />
skype: amedinamendez<br />
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54 – 0379 - 154602694</p>
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		<title>Intimidación eficaz y humillación permanente</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Feb 2013 19:04:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victoria</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[Último Artículo]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>El poder se consolida y avanza en la medida que va encontrando avales tácitos y explícitos que se lo permiten. Cuando la sociedad por acción u omisión va firmando cheques en blanco, pues el sistema acelera el proceso y se fortalece día a día. Esto ocurre solo cuando las respuestas de la sociedad se convierten [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">El poder se consolida y avanza en la medida que va encontrando avales tácitos y explícitos que se lo permiten. Cuando la sociedad por acción u omisión va firmando cheques en blanco, pues el sistema acelera el proceso y se fortalece día a día. Esto ocurre solo cuando las respuestas de la sociedad se convierten en permanentemente funcionales.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero también se refuerza esa idea por la cual cuando cada uno de los actores, se somete mansamente a la letra fría del guión sin más, pues los gobiernos siguen avanzando y lo hacen a todo ritmo.</p>
<p style="text-align: justify;">Mucho de eso está pasando en estos tiempos. Por diferentes motivos, y con el poder va consiguiendo, secuencialmente,  paso a paso, cada uno de los objetivos que se propone, y lo consigue en base a una dinámica poco novedosa pero muy pragmática, la de generar temor en la sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Es evidente que no pueden conseguir respetabilidad, ese atributo tan ansiado por muchos pero que tanto merito real implica lograrlo, y mediante el cual los ciudadanos se sumarían a ideas y proyectos de un modo activo, voluntario, con plena satisfacción y evidente entusiasmo.</p>
<p style="text-align: justify;">Asumiendo sus limitaciones y escasos talentos, acuden al mecanismo más bajo, antiguo, pero efectivo, el de construir temor, el de producir miedo, ese que paraliza y que hace obedecer sin ninguna resistencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Bajo esta dinámica, todos, desde su lugar, parecen ser el blanco de la estrategia elegida. Nadie puede quedar afuera y en ese juego, el poder hace mucho esfuerzo por profesionalizarse y perfeccionar herramientas.</p>
<p style="text-align: justify;">Primero empieza por lo más simple. Intenta comprar voluntades, o tal vez sería mejor decir, utilizando el término adecuado, que pretende alquilar voluntades abonando su canon periódicamente para conseguirlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Con esos ciudadanos, utiliza el más lineal de los instrumentos, el dinero, ese que permite quebrar voluntades, por el solo hecho de recibir algo a cambio. Esta modalidad es magistralmente exitosa, ya que  establece un vínculo perverso pero altamente efectivo de dependencia sostenida.</p>
<p style="text-align: justify;">Los sectores más vulnerables son los primeros en caer en esta redada. Son los que precisan sobrevivir y no han encontrado aun el modo de lograrlo. La pobreza es el primer escalón al que se acude bajo esta dinámica, con diferentes formas que comparten la esencia central. Ayuda social, dádivas, subsidios, cualquier forma de asignación de dinero, directo o indirecto, sirve para que este sector de la sociedad actúe en consecuencia y se someta a los mandatos del poder, sin ningún argumento que modere su impacto.</p>
<p style="text-align: justify;">Si no cumplen al pie de la letra su parte del trato, serán abandonados, y el gobierno dejará de darles, lo que discrecionalmente les otorga cotidianamente. El temor a perder esa ayuda económica, hace que esa parte de la sociedad canjee dignidad por dinero sin pensarlo demasiado.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero a medida que se avanza en esta estrategia, se van encontrando con sectores más duros, que oponen algún tipo de escollo, que tienen mayor reservar moral y allí apelan a otras refinadas herramientas, mas retorcidas y sofisticadas, pero no por ello, menos efectivas.</p>
<p style="text-align: justify;">A los medios de comunicación en general y a los periodistas en particular, los dominan con la pauta oficial.  Un par de anuncios por acá, otros por allá y ya está, automáticamente se alinean y se avienen a decir lo necesario.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo hacen ya sea porque reciben favores económicos y eso los convence de que el gobierno dice la verdad siempre, y que hasta tienen enemigos comunes, o bien, cuando funciona la autocensura, esa variante de sobreactuada lealtad, de no morder a la mano del que les da de comer.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin justificarlo, se puede entender que los sectores asalariados, los más débiles desde lo económico, acepten someterse a cambio de supervivencia, aunque eso no los exime de la indignidad de hacerlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero llama mucho más la atención como gente que no precisa el dinero para su sostenimiento vital, y que inclusive ha construido grandes empresas, se someta linealmente, casi del mismo modo que el resto de la comunidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Resulta difícil entender la falta de coraje en general, pero mucho más la de los que más tienen. Es cierto que los gobiernos, se han especializado en encontrar nuevos modos de atemorizar, de intimidar, pero se supone que este grupo de ciudadanos debería tener más anticuerpos para oponerse.</p>
<p style="text-align: justify;">Amenazas de mostrar trapos sucios, probables inspecciones de organismos estatales, algún incremento de tributos siempre inminente, cuando no operativos de prensa en proceso, o simple condena social organizada, las herramientas son múltiples y siempre existe la posibilidad de incorporar nuevos instrumentos que se agreguen al arsenal habitual de rutina.</p>
<p style="text-align: justify;">Los empresarios, los hombres de negocios, también son objeto de esta disputa de poder, en el que los gobiernos se han propuesto amedrentarlos como uno más, aunque en estos casos con métodos diferentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Bajo ese paraguas de temor, muchos de ellos terminan claudicando, se ocultan, buscan perfil bajo, sacrifican ganancias y resignan negocios solo para no ser el nuevo blanco de los ataques.</p>
<p style="text-align: justify;">Inclusive a veces son tentados por el poder de turno para ser parte de algunos proyectos y recibir su tajada redoblando la apuesta para asociarlos y tenerlos del mismo lado. De ese modo se asegura el poder, que nadie podrá arrepentirse pronto, al menos no mientras el nuevo negocio funcione.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos pocos, han empezado a mostrar el camino. Solo se consigue vencer al poder, cuando se deja de respetarlo como tal, cuando se aparta esta idea de tenerle miedo crónico y temor visceral, y se comprende que arrodillándose solo se posterga el final, pero no se cambia su rumbo.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ahora estamos en el proceso de acrecentamiento de ese poder que solo los consolida cada vez más, y recorriendo ese temible círculo vicioso de tener más votos y apoyo popular, más adeptos y prisioneros del sistema, para seguir haciendo lo mismo con altos índices de resignación social. En fin, en estos tiempos solo vemos la indignidad de un proceso de intimidación eficaz y humillación permanente.</p>
<p style="text-align: justify;">Alberto Medina Méndez<br />
<a href="mailto:albertomedinamendez@gmail.com"> albertomedinamendez@gmail.com</a><br />
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		<title>Una emboscada para ocultar la causa</title>
		<link>http://www.existeotrocamino.com/?p=6216</link>
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		<pubDate>Wed, 13 Feb 2013 18:22:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victoria</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[Último Artículo]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Los controles de precios y cada intento de intervención a la economía no son un fenómeno nada novedoso. En todo caso se podría afirmar, sin temor a equivocarse, que abundan ejemplos de este tipo en la historia mundial y muchos de ellos datan de varios siglos atrás.
No menos cierto es, que por estas latitudes también [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Los controles de precios y cada intento de intervención a la economía no son un fenómeno nada novedoso. En todo caso se podría afirmar, sin temor a equivocarse, que abundan ejemplos de este tipo en la historia mundial y muchos de ellos datan de varios siglos atrás.</p>
<p style="text-align: justify;">No menos cierto es, que por estas latitudes también disponemos de antecedentes en el pasado, algunos de ellos inclusive de unas cuantas décadas atrás.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero lo cierto es, que en el presente ya convivimos con ellos desde hace años, tal vez en estrategias más específicas y enfocadas, pero no por ello menos vigentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos mecanismos se implementan para intervenir la economía y manipularla para supuestos fines loables.</p>
<p style="text-align: justify;">A estas alturas de los acontecimientos suponer que los que lo imponen desconocen sus efectos sería demasiada ingenuidad.</p>
<p style="text-align: justify;">En todo caso aspiran a que los efectos negativos puedan ser demorados, postergados o bien solo minimizados, y afloren los supuestos beneficios de corto plazo de la intervención directa con más vigor que sus consecuencias.</p>
<p style="text-align: justify;">Subsidios otorgados con arbitrariedad, amenazas oportunas en las diferentes etapas de los procesos de producción, distribución y comercialización, compensaciones que intentan disimular ciertos efectos, ventajas impositivas asignadas con discrecionalidad, todos ellos mecanismos enredados, que elevan el poder de negociación de los gobiernos cuando pretenden convertirse en los dioses de la economía.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese contexto, y luego de negarlo hasta el cansancio, los gobernantes parecen estar dispuestos a asumir que la inflación, o algo que se le parece mucho a su definición, existe como tal, ya no porque ellos la perciban de ese modo, sino porque en las encuestas de opinión aparece como una innegable preocupación, cada vez mayor, de la sociedad toda.</p>
<p style="text-align: justify;">Esos sondeos muestran como la gente relaciona el aumento de precios generalizado, pero fundamentalmente lo hace cuando se trata de los productos de primera necesidad, esos que obtienen a través de las cadenas de supermercados.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso, esta vez, el anunciado “acuerdo” implica una acción que busca concentrarse en este punto, con pretensiones de atacar la sensación, más que el problema de fondo. Y es por ello que se puede afirmar que la estrategia esta vez no es tan inocentemente infantil.</p>
<p style="text-align: justify;">Se podría suponer que apunta a lo que la gente percibe, pero en realidad se trata de un mero ardid algo más elaborado, que pretende por un lado intentar disminuir el impacto real del incremento de precios en el corto plazo, inclusive tal vez con algún efecto positivo esperable por el cual el consumo pueda ser alentando por una aparente estabilidad transitoria de precios, pero en el fondo se trama algo más perverso que no aparece a simple vista.</p>
<p style="text-align: justify;">Si la estrategia de corto plazo resulta aceptablemente efectiva, traerá consigo interesantes réditos electorales, mostrará un alivio y al mismo tiempo cierta confirmación de donde está el poder, que el gobierno siempre prefiere hacer evidente porque refuerza una imagen que le seduce.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero el moderno populismo contemporáneo, no da puntadas sin hilos, es decir que no se metería en algo cuyo fracaso no les permitiera al menos una salida elegante y tácticamente valida.</p>
<p style="text-align: justify;">Ellos, definitivamente, se preparan para lo irremediablemente evidente, es decir para el esperable fracaso de estas políticas, que matemáticamente solo traen siempre desabastecimiento y la proliferación de mercados informales en desarrollo, que son más abundantes aun, en tanto la política de control es más restrictiva y dura.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no son nada originales a la hora de buscar enemigos. Nuevamente intentarán que “malos de la película” sean los empresarios, en este caso, más específicamente, los supermercadistas, intermediarios, distribuidores y hasta productores de alimentos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya han decidido que si la economía no les hace caso como caprichosamente quieren, pues pagarán los platos rotos los empresarios, y pondrán en el centro de la escena a los “formadores de precios”. Ese repetido argumento siempre funciona a la hora de seducir a los más desprevenidos y desinformados.  Después de todo, parece verosímil que existan los villanos, y en este caso los gobernantes, desean ponerle nuevamente ese sombrero a ese sector de la economía que no les simpatiza y que casi nunca los apoya electoralmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Sigue siendo difícil imaginar que realmente desconocen el problema, mucho más aun que no saben acerca de su verdadera causa, pero no menos cierto es que necesitan seguir utilizando la causa real como factor de poder.</p>
<p style="text-align: justify;">El populismo demagógico sin emisión monetaria, se las vería en problemas. Eso lo obligaría a administrar con responsabilidad los recursos del Estado, y de eso realmente no saben demasiado, en todo caso prefieren emitir sin límite alguno y lidiar con la consecuencia más nefasta y perversa que se deriva de la herramienta elegida, es decir la inflación.</p>
<p style="text-align: justify;">No están dispuestos a hacer lo correcto, a atacar las causas profundas de la inflación, dejando de emitir sin respaldo. Sin esos recursos no podrían hacer demagogia electoral, ni distribuir artificialmente dinero, con dádivas subsidios y fondos para amedrentar a todos, aunque cada vez tenga menos valor la moneda.</p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, ellos ya decidieron dar su próximo paso y lo están ejecutando al pie de la letra. Y también saben que, o bien consiguen su objetivo de disminuir el aumento de precios, o ya tienen preparada la trampa para que la gente señale a los culpables que ellos precisan. En fin, solo una emboscada para ocultar la causa.</p>
<p style="text-align: justify;">Alberto Medina Méndez<br />
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		<title>Ignorar el problema, nos aleja de la solución</title>
		<link>http://www.existeotrocamino.com/?p=6214</link>
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		<pubDate>Thu, 07 Feb 2013 22:39:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victoria</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<br/>El presente de la política contemporánea en muchos lugares del mundo, muestra, cada vez con mayor fuerza, como funciona esta dinámica por la cual algunos dirigentes, pretenden hacer de cuenta que ciertos asuntos no existen, no tienen relevancia, ni trascendencia suficiente como para ocuparse de ellos de manera decidida.
Ellos suponen que al no hablar de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">El presente de la política contemporánea en muchos lugares del mundo, muestra, cada vez con mayor fuerza, como funciona esta dinámica por la cual algunos dirigentes, pretenden hacer de cuenta que ciertos asuntos no existen, no tienen relevancia, ni trascendencia suficiente como para ocuparse de ellos de manera decidida.</p>
<p style="text-align: justify;">Ellos suponen que al no hablar de esos problemas, al no mencionarlos mínimamente, la gente los quitará de la lista de sus preocupaciones, y así desaparecerán de sus mentes casi por arte de magia.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo cierto es que, el hecho de ignorarlos, no solo no consigue ese ilusorio impacto, sino que al no abordarlos adecuadamente y a tiempo, los mismos se agravan exponencialmente, se complican más de la cuenta y empiezan a aparecer efectos colaterales absolutamente inesperados.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo razonable para cualquier ciudadano de bien, sería intentar asomarse de alguna manera a estas cuestiones, enfrentarlas como corresponde y combatirlas con convicción para vencerlas del modo correcto.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero por algún motivo, seguramente más profundo, los reyes de la hipocresía política, los miembros más prominentes de la corporación, eligen otro sendero menos lineal, menos convencional, pero desde la perspectiva de sus objetivos, muchos más conveniente.</p>
<p style="text-align: justify;">Seguramente, dada la diversidad de escollos que se encuentran en juego, las razones también deben ser múltiples y variadas, por lo que desentrañar en lo insondable es un desafío más que interesante.</p>
<p style="text-align: justify;">En algunas situaciones puntuales, se trata de asuntos cuya complejidad concreta es realmente muy sofisticada y su eventual solución requiere de diagnósticos precisos y también de estrategias que poco prometen en materia de resultados.</p>
<p style="text-align: justify;">El atributo fundamental de esas circunstanciales soluciones es que proponen como horizonte un plazo demasiado lejano para los tiempos que administra la política, que siempre pretende todo muy pronto, preferentemente teniendo en cuenta el siguiente turno electoral.</p>
<p style="text-align: justify;">En estos casos no atacan la cuestión de fondo porque simplemente no tienen la solución, no la conocen, no disponen de los elementos necesarios para lograrlo, ni siquiera tienen alguna pista que amerite hacer el intento, mucho menos aun una idea original, creativa, interesante, que posibilite pensar en un resultado exitoso medianamente probable. Tampoco tienen la suficiente osadía, para siquiera hacer un tímido ensayo que rescate algo de dignidad para sus actores.</p>
<p style="text-align: justify;">La inseguridad creciente es, tal vez, el ejemplo más típico de esta generación de asuntos, que siguen ocupando un triste pero privilegiado lugar en el podio de preocupaciones de la sociedad y que no retroceden un centímetro, pese al paso de los años.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero otra lista absolutamente distinta, de problemas con diferentes características pero con idéntica gravedad, tampoco son encarados adecuadamente, aunque por evidentes motivos que tienen que ver ahora más con una realidad que les resulta altamente conveniente.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero para estas cuestiones, ya no ocurre que la corporación política no conozca la formula o no sepa el modo de aspirar a eliminarlos o siquiera minimizarlos. Esta vez, la cosa pasa por otro lado.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora lo que sucede es diferente, ya que resolverlos como corresponde implica desarmar una parte central, casi vital, de su estructura de poder, y por esa razón, no está en sus planes siquiera dar un mínimo paso en el camino hacia una eventual solución.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuestiones tan ancestrales como la corrupción estructural, o la tan destructiva inflación, que preocupan fuertemente a diferentes sectores de la sociedad civil, cada vez con mayor énfasis, las soluciones no llegarán nunca porque la política precisa de su existencia para funcionar. Al menos, no se alcanzarán de la mano de la misma acción política de los partidos, sino en todo caso por la presión social que la comunidad plantee, cuando lo decida.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin esas realidades que alimentan su estilo de hacer política, la corporación del poder sucumbiría, por lo tanto no se puede esperar de ellos, que aborden el problema a fondo.</p>
<p style="text-align: justify;">Ellos solo se harán los distraídos mientras les sea posible, demorarán todo lo que puedan, ganaran el tiempo que sea suficiente y necesario, inclusive recurrirán a la perversa modalidad de considerar al asunto irrelevante, nada importante.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia reciente enseña las consecuencias directas e indirectas que surgen de ignorar estos problemas. Convivir con ellos por tanto tiempo, acostumbrarse a la crueldad de sus efectos, naturalizarlos como parte del escenario habitual, y lo más grave aún, asumir que seguirán siendo protagonistas del futuro, no resulta nada agradable, sin embargo demasiado frecuente.</p>
<p style="text-align: justify;">Se puede conjeturar durante un largo tiempo sobre las reales causas que explican este fenómeno cada vez más habitual. Se puede teorizar y mucho, pero por demasiado que se pueda seguir hurgando, definitivamente, lo cierto es que, ignorar el problema, nos aleja de la solución.</p>
<p style="text-align: justify;">Alberto Medina Méndez<br />
<a href="mailto:albertomedinamendez@gmail.com"> albertomedinamendez@gmail.com</a><br />
skype: amedinamendez<br />
<a href="www.albertomedinamendez.com"> www.albertomedinamendez.com</a><br />
54 – 0379 - 154602694</p>
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		<title>El que avisa, también traiciona</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Dec 2012 22:38:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victoria</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[Último Artículo]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Hace algún tiempo, dijeron descaradamente y sin vergüenza alguna, “VAMOS POR TODO”. Desnudaron su estrategia por completo, como casi siempre, con brutalidad, sin desparpajos y con la pretendida impunidad que lleva su sello inconfundible.
Decirlo públicamente, a viva voz, es parte de la modalidad elegida. Ellos suponen que hacerlo de esta forma, los hace más fuertes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Hace algún tiempo, dijeron descaradamente y sin vergüenza alguna, “VAMOS POR TODO”. Desnudaron su estrategia por completo, como casi siempre, con brutalidad, sin desparpajos y con la pretendida impunidad que lleva su sello inconfundible.</p>
<p style="text-align: justify;">Decirlo públicamente, a viva voz, es parte de la modalidad elegida. Ellos suponen que hacerlo de esta forma, los hace más fuertes y temibles, con propios y extraños.</p>
<p style="text-align: justify;">Sus fervientes seguidores se envalentonan por la desproporcionada audacia de la arenga, por lo osado del desafío y por su inagotable e infinita voracidad de poder.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero además, declararlo abiertamente, sin tapujos, intimida a los adversarios timoratos, amedrenta a los más cobardes, paraliza a los desprevenidos y sorprende a los ingenuos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ellos lo sienten así, lo viven de este modo, intensamente, dando paso a paso, avanzando firmemente de acuerdo a su pormenorizado plan que han trazado para concretar cada una de sus fechorías, con una decisión incomparable.</p>
<p style="text-align: justify;">La secuencia de gestos políticos que muestran en los hechos, los deseos de avanzar en esta construcción irrefrenable de consolidación de un poder concentrado y hegemónico, plagado de arbitrariedades y discrecionalidades, no permite lugar a duda alguna.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero si de algo no puede quejarse esta ciudadanía que optó por la comodidad de la postura observadora de los acontecimientos, en vez de buscar el protagonismo que permite modificar el rumbo, es de no haber sido advertido a tiempo de esta perversa intención.</p>
<p style="text-align: justify;">Por los motivos que sean, los ciudadanos, parecen preferir este camino en el que se van sorprendiendo frente a cada avance, a cada atropello, a cada abuso, al otro, el de admitir que saben como sigue la historia.</p>
<p style="text-align: justify;">Diera la sensación de que se sienten en una posición más confortable, bajo el esquema de la queja, haciendo una detallada crónica frente a cada aberrante suceso, y aterrorizándose en el relato, pero sin que nunca sea suficiente para decir BASTA, de un modo contundente.</p>
<p style="text-align: justify;">El “click”, ese instante especial que permite establecer una bisagra entre el antes y el después, llega siempre, sucede en algún momento, aunque a veces puede demorar demasiado. Pero se debe ser realista, cuanto más tarde llegue esa circunstancia, menos capacidad de reacción se dispone para poner límite a los atropellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Es importante además, tener en cuenta, que quienes ejercen el gobierno, disponen de la totalidad de los recursos del Estado, de la suma del poder público, y fundamentalmente tienen la bendición de no disponer de pudor alguno, ni barrera moral que se interponga en ese camino para llegar a su meta.</p>
<p style="text-align: justify;">Recién cuando se puede internalizar aquellas cuestiones que merodeaban las mentes desde hace tiempo, existe chance de poder pasar a la acción.</p>
<p style="text-align: justify;">Pese al desenfado de quienes detentan el poder, de su escasa catadura moral,  no deja de ser una ventaja que “el régimen” advierta de sus pasos. Sin embargo esto que debería ser algo positivo, es decir saber hacia dónde pretende ir el que gobierna, no es aprovechado por una ciudadanía que sigue sin resistirse con claridad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los poderosos, ocultan sus cartas, esas que revelan sus tácticas, las que señalan el siguiente paso, de hecho parecen tener siempre variantes casi infinitas para seleccionar la mejor según las circunstancias.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo visto, han decidido no esconder el objetivo final de ese recorrido. El VAMOS POR TODO es categórico, no da lugar a otra interpretación posible, lo que lo hace transparente y predecible, pese a que la mayoría prefiera ignorarlo, o minimizarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada paso que dan, confirma que no se trata solo de una parodia, sino del ostensible destino final de un plan de vuelo, sin escalas, oportunamente diseñado.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando lo afirman, cuando dicen ir por todo, hablan de suprimir la república, de eliminar las instituciones, de aniquilar las libertades y de concentrar al poder. Ellos saben lo que quieren. Buscan la hegemonía total, el control absoluto del poder y de la vida de los ciudadanos.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese juego, la anulación de las libertades es secuencial y progresiva. Saben que no pueden, ni deben, suprimirlas de una sola vez, lo hacen paso a paso, una por una, y en cada caso utilizan un argumento diferente, aunque en el fondo subyace siempre el más fuerte de ellos, ese que sostiene que lo importante es el bien común, lo que implica abolir la totalidad de los derechos individuales.</p>
<p style="text-align: justify;">Un viejo refrán dice que “el que avisa, no traiciona”. En este caso, cabría decir que “el que avisa, también traiciona”, porque el advertir sobre la inmoralidad de una decisión, no la convierte en legítima, ni en benévola, por su mera notificación.</p>
<p style="text-align: justify;">Alberto Medina Méndez<br />
<a href="mailto:albertomedinamendez@gmail.com"> albertomedinamendez@gmail.com</a><br />
skype: amedinamendez<br />
<a href="http://www.albertomedinamendez.com"> www.albertomedinamendez.com</a><br />
54 – 0379 - 154602694</p>
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